domingo, 29 de abril de 2018

El yo




"El descubrimiento en 1991 de las neuronas en el córtex premotor del mono macaco que se disparan cuando actúa y cuando observa cómo la misma acción es realizada por otro mono, y la subsiguiente investigación sobre los sistemas espejo en el cerebro de los primates y los seres humanos, que confirma que la comprensión de la intención de una acción observada forma parte también de estos sistemas, han proporcionado pruebas neurobiológicas contundentes de lo que Vittorio Galese denomina "multiplicidad compartida de intersubjetividad", un espacio centrado en el "nosotros" (wecentric) entre el Yo y el otro que está implícitamente entendido, idea que armoniza con la afirmación de Merleau-Ponty de que se establece "una relación interna que pone de manifiesto al otro como culminación de un sistema". Desde esta perspectiva, el significado no comienza con lo psicológico o lo mental, con estructuras conceptuales flotantes, sino más bien en la realidad subpersonal o prepersonal de un cuerpo vivo en el mundo que interactúa con otros cuerpo vivos y con un entorno, y estas interacciones crean bucles de acciones intermedias.
Las condiciones para la aparición del sujeto lingüístico, el "yo" que puede saltar de un punto de vista a otro, incluyendo el adoptado en el objetivismo científico de mentalidad dura, tienen sus raíces en la facultad que se desarrolla a partir de nuestros primeros encuentros prelingüísticos, intersubjetivos y emocionalmente codificados en formas simbólicas cada vez más flexibles, a través de las cuales nos convertimos en otros para nosotros mismo y nos proyectamos hacia múltiples Yoes y ubicaciones imaginarios. Sin embargo, no hay un Yo sin un otro, como tampoco hay subjetividad sin intersubjetividad."

Siri Hustvedt, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres.




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