jueves, 28 de diciembre de 2017

Hacía mucho que no se divertían tanto




"Con el avance del enemigo hacia la capital, la opinión de los moscovitas sobre su situación no se hacía más seria, sino que, por el contrario, pareció hacerse más superficial, como suele ocurrir a los hombres que ven llegar un gran peligro. Cuando se acerca un peligro, dos voces hablan siempre con la misma fuerza en el alma del hombre: una dice razonablemente que se debe reflexionar sobre la calidad del peligro y el medio de librarse de él; la otra afirma más razonablemente aún que es demasiado penosos pensar en el peligro cuando no está en el poder del hombre prever todos los males ni apartarse de ellos, de manera que es mejor rechazar todo lo penoso hasta el momento que llegue y pensar en cosas agradables. Estando solo, el hombre escucha por lo general la primera voz, y cuando está en sociedad, por el contrario sigue la segunda. Eso es lo que les ocurría a los habitantes de Moscú. Hacía mucho que no se divertían tanto como aquel año."

Tolstói, Guerra y paz II.




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