miércoles, 9 de diciembre de 2015

Hay un viejo chiste judío




"Hay un viejo chiste judío que le encantaba a Derrida, en el que un grupo de judíos que está en una sinagoga admite públicamente su nulidad a los ojos de Dios. Primero, un rabino se pone en pie y dice: "Dios mío, sé que no valgo nada. ¡No soy nada!" Cuando ha terminado, un rico hombre de negocios se pone en pie y dice, dándose golpes en el pecho: "Dios mío, yo tampoco valgo nada, siempre obsesionado con la riqueza material. ¡No soy nada!" Tras este espectáculo, un judío pobre, corriente y moliente, se pone en pie y proclama: "Dios mío, no soy nada". El rico hombre de negocios le da una patadita al rabino y le susurra al oído con desdén: "¡Menuda insolencia! ¿Quién es este tío que se atreve a afirmar que él tampoco es nada?"

Slavoj Žižek, Mis chistes, mi filosofía.



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