miércoles, 11 de noviembre de 2015

Un quejido tan profundo




"Para poder tumbarme de nuevo sobre ella tendré que esperar a estar exánime, helado; ella quedará debajo de mí en una noche en la que ya no seremos nada. Desde hace dos años me planto ante la losa como el perro que ha perdido a su amo y que a pesar de saber que no volverá sigue ladrando incansable. Porque, aunque no sea atendido, un quejido tan profundo no deja de cambiar la esencia del mundo."

Marc Bernard, La muerte de la bien amada


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