jueves, 29 de enero de 2015

El ruido del mundo está hecho de silencios




"En la mayoría de encuentros, el orgullo o la cautela siguen impidiéndonos expresar nuestros
sentimientos más hondos. El ruido del mundo está hecho de silencios. (...)
¿Es inevitable que tantas conversaciones permanezcan infructuosas? ¿Por qué, después de siglos de experiencia, los seres humanos continúan siendo tan torpes y rudos y tan distraídos al conversar, hasta llegar a la cifra de un 40 por ciento de norteamericanos que -educados para considerar el silencio como algo hostil- se quejan de ser demasiado tímidos para hablar con libertad? La respuesta es que la conversación se halla aún en su infancia.
La memoria del mundo se ha atiborrado de nombres de generales y no de conversadores, tal vez porque en el pasado la gente hablaba mucho menos que nosotros ahora. "Un hombre demasiado dado a la conversación, se cuenta entre los necios, por más sabio que pueda ser", decía el príncipe persa Jai Ka'us, de Gurgan, y el mundo le dio la razón durante la mayor parte de la historia. El héroe ideal de Homero, "pronunciador de palabras" tanto como "realizador de hazañas" era una rareza. La diosa hindú del habla, Sarasvati, moraba sólo "en las lenguas de los poetas", y, cuando los seres humanos corrientes hablaban, les hacía ver que estaban intentando ser divinamente creativos. En 1787, un viajero inglés observó la taciturnidad de los campesinos franceses, en un país cuya élite era famosa por su elegante verbosidad. 
Este antiguo silencio campesino se puede oír aún en ciertas partes de Finlandia, considerado el país menos hablador de la tierra. "Basta una palabra", dice un proverbio finlandés, "para causar muchos problemas". La provincia finesa de Hame es la más silenciosa y sus habitantes se enorgullecen de la historia del granjero que va a ver a su vecino y permanece sentado e inmóvil durante largo rato, sin chistar, hasta que su anfitrión le pregunta por la razón de su visita. El visitante se decide, finalmente, a revelar que su casa está ardiendo. Estos finlandeses solían vivir en granjas aisladas, y no en pueblos, y soportar el silencio no les suponía ninguna carga. Los antropólogos refieren que en África central hay lugares donde la gente "no se siente en absoluto obligada a hablar en una situación social, pues el habla, y no el silencio, es lo que causa problemas a las personas."

Theodore Zeldin, Historia íntima de la humanidad.


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