miércoles, 6 de agosto de 2014

Si no hubiera sido necesario ir a bailes




"El viernes por la noche echamos a andar por la carretera con nuestros vestidos de vuelo con estampado de flores. Yo había hecho un esfuerzo; me había lavado, depilado, puesto desodorante y arreglado el pelo. Llevaba un vestido de crinolina tosca que me rascaba los muslos, y un sujetador largo que en teoría tenía que comprirmirme la cintura pero que en realidad creaba un pliegue a la altura del estómago que tenía que aplastar con un cinturón de plástico. Me había ajustado el cinturón a veinticinco pulgadas y estaba sudando. Me había embadurnado la cara y el cuelo con maquillaje base como si fuera pintura, y tenía la boca tan roa y tan gruesa de carmín como una flor glaseada para decorar un pastel. Iba con sandalias y se me metía la grava de la carretera. Naomi llevaba zapatos de tacón. Era junio: el aire, cálido y suave, se estremecía zumbante de insectos, el cielo era como una piel de melocotón detrás de los pinos negros, y el mundo habría sido un lugar bastante placentero si no hubiera sido necesario ir a bailes."

Alice Munro, La vida de las mujeres.

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