miércoles, 4 de diciembre de 2013

Paseando por la jaula




Lánguida conjetura en horas de trabajo, atrapado por la sombra
del padre.
de día las aceras de los cafés
están vacías.

mi gato me mira y no está seguro de lo que soy.
yo le devuelvo la mirada, contento de sentir
lo mismo
por él...

leo 2 ejemplares de una famosa revista de hace 40
años, y me sigue pareciendo mala
la escritura que ya
entonces
me parecía mala

ninguno de aquellos autores ha perdurado.

a veces funciona
una justicia
misteriosa.

a veces
no...

el instituto supuso el despertar del largo infierno
que llegaría después:
conocer a otros seres tan horribles como mis
padres.

algo que nunca había creído
posible...

gané una medalla en el Curso de Manejo del Rifle en el
R.O.T.C.
pero no me interesaba
ganar.
en realidad, no me interesaba nada, hasta las
chicas parecían presas sin
importancia: demasiado esfuerzo para muy poca
recompensa.

por la noche antes de dormirme pensaba muchas veces en lo que iba
a hacer, en lo que iba a ser:
ladrón de bancos, borracho, mendigo, idiota, vulgar
peón.

me concentré en idiota y vulgar peón: parecían
las alternativas más
cómodas...

lo mejor de estar a punto de morirte de hambre es
que cuando por fin
comes algo
resulta enormemente  hermoso, delicioso,
mágico.

la gente que come 3 veces al día toda su vida
nunca ha saboreado
de verdad
la comida...

la gente es extraña: se enfada constantemente por
cosas triviales,
pero no se entera
de lo que realmente importa,
como
desperdiciar por completo sus
vidas...

sobre escritores: descubrí que la mayoría
nadaban juntos.
tenían escuelas, mandamases,
teorías.
se reunían en grupos y se peleaban con los
demás.
había políticas literarias.
había juegos y
acritud.

siempre he creído que escribir es una
profesión solitaria...

y sigo creyéndolo...

los animales no se preocupan por el
Cielo o el Infierno.

ni yo
tampoco.

quizá por eso
nos
entendemos...

cuando viene a verme gente que está sola
enseguida comprendo por qué
los demás los han dejado
solos.

y lo que para mí
sería una
bendición

para ellos es un horror...

pobre, pobre Célline.
sólo escribió un libro.
olvídate de los demás.
pero menudo libro:
Voyage au bout de la nuit.
le hizo darlo
todo.
lo convirtió en un bicho raro
que jugaba nerviosamente
a la rayuela bajo la
niebla de lo
posible...

los Estados Unidos son un lugar muy
extraño: alcanzaron su cenit en
1970
y desde entonces
por cada año
han retrocedido
3,
hasta hoy,
1989:
es 1930
por la forma de
hacer las cosas.

no hay que ir al cine
para ver películas de
terror.

hay un manicomio cerca de la estafeta de correos
desde la que envío mis
trabajos.

no aparco nunca delante de la estafeta,
aparco delante del manicomio
y voy caminando.

paso por delante del manicomio.

a los menos perturbados les permiten
salir al porche,
donde se acomodan como
palomas.

y yo me siento su
hermano.
pero no me siento con ellos.

sigo caminando y meto mis trabajos
por la ranura del correo de primera clase.

se supone que sé lo que
hago.

vuelvo andando, los miro
sin
mirarlos.

me meto en el coche y me
voy.

a mí me permiten
conducir.

y vuelvo conduciendo a
casa.

voy por la entrada
y pienso:
¿qué estoy haciendo?

salgo del coche
y uno de mis 5 gatos se me
acerca: es un compañero
excelente.

me agacho y lo
acaricio.

entonces me encuentro bien.

soy exactamente lo que debo
ser.

Charles Bukowski, 
Poemas de la última noche en la tierra.

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