viernes, 27 de diciembre de 2013

Nietzsche volvió a ser contundente y claro




"Nietzsche volvió a ser contundente y claro.
-Cada persona es dueña de su propia muerte. Y cada cual debe afrontarla a su manera. Tal vez, sólo tal vez, exista un derecho en virtud del cual se pueda quitar la vida a una persona. Pero no existe derecho alguno en virtud del cual se pueda privar a nadie de la muerte. Eso no sería un consuelo, sino una crueldad.
Breuer insistió.
-¿Podría usted llegar a elegir el suicidio?
- Morir es despiadado. Siempre he pensado que la recompensa final de los muertos es no tener que volver a morir."


"-Mi editor, Schmeitzner, de Chemnitz, se equivocó de profesión. Debería haberse dedicado a la diplomacia internacional o al espionaje. Es un genio de la intriga y mis libros son su gran secreto. En ocho años no ha gastado ni un céntimo en publicidad. No ha enviado ni un solo ejemplar a la crítica ni a las librerías. De modo que no encontrará mis libros en ninguna librería de Viena. Ni en casa de ningún vienés. Se han vendido tan pocos que conozco el nombre de casi todos los compradores y no recuerdo que entre mis lectores haya ningún vienés."

Irvin D. Yalom, El día que Nietzsche lloró.


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