martes, 26 de noviembre de 2013

La extraña pareja




El día que se conocieron en Atenas, Alejandro Magno (356-323 a.C) -con todo su ejército en formación detrás suyo- le dijo a Diógenes de Sinope (ca. 412-323 a.C): "Pídeme lo que quieras". Diógenes, sin otra compañía que su pobreza, le respondió: "Apártate, me estás tapando el sol". Era el principio de una larga amistad, aunque cada uno fuera por su propio camino. Dicen que Alejandro confesó una vez: "Si no fuera Alejandro me gustaría ser Diógenes". Falta saber si, al revés, ésta fue la opinión de Diógenes. Posiblemente, pues reducido a la esclavitud, le interrogaron acerca de lo que sabía hacer. "Dirigir hombres. Pregunta por ahí si alguien quiere comprar un amo." Por último, cuentan que Alejandro, en Babilonia, y Diógenes, en Corinto, murieron el mismo día. Alejandro había unido el mundo, y Diógenes, preguntado de dónde era, respondió : "Soy ciudadano del mundo".


Fernando Garcés Blázquez, La historia del mundo sin los trozos aburridos.

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