jueves, 3 de octubre de 2013

Las jambas áureas de la música








"El piano amartillaba cabezas aureoladas de notas en una pared de aire. Aunque este fenómeno fue en un principio real, los tabiques de la habitación desaparecieron y, en su lugar, se elevaron las jambas áureas de la música, el espacio misterioso en el que el yo y el mundo, la percepción y la sensación, el interior y el exterior se precipitan el uno sobre el otro confundiéndose entre sí, mientras el ejecutante consta exclusivamente de sensibilidad, precisión, exactitud, de una jerarquización del esplendor de detalles ordenados. A estos detalles sensuales estaban ligados los hilos del sentimiento, tensados por las emanaciones ondeantes del alma; y estos vahos se reflejaban en la precisión de las paredes y se parecían a si mismos claros e inteligibles. Las almas de los dos pendían, como capullos de seda, de estos hilos y rayos. Cuanto más se engrosaban y extendían, tanto mejor se sentía Walter y sus sueños adoptaban de tal modo la figura de un niño pequeño que empezaba a equivocarse de nota y a hacerse empalagoso."

Robert Musil, El hombre sin atributos.

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