lunes, 30 de septiembre de 2013

Por si acaso, yo rezo




"Jacques dejó de hablar. Su amo le dijo: "¿En qué estás pensando?¿Qué estás haciendo?".
JACQUES.- Rezo mis oraciones.
EL AMO.- Pero ¿tú rezas?
JACQUES.- A veces.
EL AMO.- ¿Y qué dices?
JACQUES.- Digo lo siguiente: "Tú que hiciste el gran cilindro, seas quien seas, y cuyo dedo trazó todas las frases que están allí arriba, sabes desde el principio lo que me hace falta; hágase tu voluntad. Amén".
EL AMO.- ¿Y no sería lo mismo que te callaras?
JACQUES.- Puede que sí, puede que no. Por si acaso, yo rezo; y suceda lo que suceda, no me alegraría ni me apenaría, de controlarme como es debido; pero dado que soy inconsecuente y un irascible, olvido mis principios y las lecciones de mi capitán, de modo que río y lloro como un necio."

Denis Diderot, Jacques el fatalista.

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