miércoles, 12 de junio de 2013

Todos aquellos egos corriendo de un lado para otro






"-¿Cómo va la obra? -preguntó Lane atendiendo a sus caracoles.
-No lo sé. Ya no intervengo en ella. Lo dejé.
-¿Que lo dejaste? -Lane alzó los ojos-. Creí que estabas entusiasmada con el papel. ¿Qué pasó? ¿se lo dieron a otra?
-No. Era todo mio. Es desagradable, muy desagradable.
-Pero. ¿Qué pasó? No habrás dejado toda la asignatura, ¿verdad?.
Franny asintió y bebió un sorbo de leche. Lane terminó de masticar y tragar y luego preguntó:
-¿Por qué, por Dios santo? Yo pensaba que el teatro era tu pasión. Es prácticamente la única cosa de la que te he oído...
-Lo dejé, simplemente -dijo Franny-. Empezó a molestarme y a hacerme sentir una pequeña y desagradable egomaní­aca -reflexionó-. No sé. Parecía como de mal gusto querer actuar, de entrada. Me refiero a todo el ego que hay en el asunto. Y me odiaba tanto cuando estaba interpretando una obra y, al terminar, volvía entre bastidores. Todos aquellos egos corriendo de un lado para otro y sintiéndose terriblemente caritativos y afectuosos. Besando a todo el mundo y yendo maquillados por todas partes, y luego tratando de ser tremendamente naturales y amables con sus amigos cuando vení­an a verles entre bastidores. Me odiaba a mí­ misma.. (...)

-Lo único que sé es que estoy perdiendo el juicio -dijo Franny-. Estoy harta de ego, ego, ego. El mío y el de los demás- Estoy harta de que todo el mundo quiera llegar a alguna parte, hacer algo notable, ser alguien interesante. Es repugnante..., lo es, lo es. Me da igual lo que digan los demás.
Lane alzó las cejas al oír esto, y se apoyó en el respaldo para ser más convincente.
-¿Estás segura de que no tienes miedo a competir? -preguntó con estudiada calma-. Yo no entiendo mucho de esto, pero aportaría a que un buen psicoanalista, quiero decir uno que fuera realmente competente, tomaría esa afirmación...
-No tengo miedo de competir. Es justamente lo contrario. ¿No lo comprendes? Me da miedo ver que acabaré compitiendo, eso es lo que me asusta. Por eso dejé el curso de teatro. Precisamente porque estoy tan horriblemente condicionada a aceptar los criterios de los demás, y precisamente porque me gusta el aplauso y que la gente me admire, pero eso no lo justifica. Me avergüenzo de ello. Me da náuseas. Me asquea no tener el valor de no ser nadie en absoluto. Me da asco de mí misma y de todos los que quieren causar sensación -hizo una pausa y de pronto cogió el vaso de leche y se lo llevó a los labios-. Lo sabía -dijo, dejando el vaso en la mesa-. Esto es una novedad. Me pasan cosas raras con los dientes. Me castañetean, Anteayer casi rompí un vaso con los dientes. Es posible que esté total y absolutamente loca sin saberlo."

J.D. Salinger, Franny y Zooey.

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