miércoles, 12 de junio de 2013

La gente que descansa en ella misma




"—Sí, pero ¿adonde... adonde quieres ir ahora de pronto?
—¡A Interlaken! Allí no tenemos el aire de altura y nos encontraremos con los Linsey, con los que tan buen talk tuvimos en el barco. Es gente realmente simpática, no como este batiburrillo de aquí, y precisamente antes de ayer me escribieron que fuéramos. Si nos vamos mañana por la mañana, podremos estar con ellos para el dinner.
Anthony todavía se resiste un poco.
—¡Siempre todo de golpe! ¿Hemos de irnos mañana? ¡Si tenemos tiempo de sobra!
Sin embargo, no tarda en ceder. Siempre cede, sabiendo desde hace tiempo que Claire, cuando quiere algo con ahínco, impone de manera irremisible su voluntad y que toda resistencia significa una pérdida innecesaria de energía. Por otra parte, el asunto le es indiferente. La gente que descansa en ella misma no siente el entorno con tanta intensidad; al viejo flemático le es igual jugar al póquer con los Linsey o con los Guggenheim, que la montaña que se ve desde la ventana se llame Schwarzhorn o Cervino, que el hotel se llame Palace o Astoria; su único deseo es que no haya pelea. Por tanto, no lucha largo tiempo, escucha con paciencia mientras Claire llama por teléfono a la recepción para dar las órdenes pertinentes, contempla divertido cómo saca las maletas con movimientos febriles y precipitados y apila la ropa con una prisa incomprensible, se enciende una pipa y se va a jugar su partida de cartas. Mientras mezcla y reparte no piensa ni en el viaje ni en su esposa y menos aún en Christine."

Stefan Zweig, La embriaguez de la metamorfosis.


1 comentario:

  1. Creo que este pasaje está hacia el final de la novela. Bien, digo final pero entre los especialistas en Zweig se discute si está acabada o no. En todo caso a mí me gusta así, con ese final abierto. Por otro lado en diciembre del año pasado Acantilado sacó un recopilatorio de todas las novelas (o sea, narraciones largas, no cuentos) de Zweig e incluía Clarisa. Ésta sí está claramente inacabada. Yo no la he leído porque el volumen vale unos 50 euros, y no me hace gracia pagar ese precio por un recopilatorio de novelas que ya he leído, todas salvo precisamente Clarisa. Y de momento esta novela no se ha editado (en español) por separado. Así que no sé cuándo podré leerla.

    Espero también con impaciencia la publicación en español de la poesía de Zweig. Parece que hay cierta resistencia a editarla porque es mayormente rimada, y claro, al traducirla se pierde la rima. Me parece una tontería pues seguramente brilla a gran altura y, en lo que a mí concierne, la rima no me aporta nada. Es más, últimamente soy un tanto rimófoba y los poemas rimados no suelen gustarme.

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