jueves, 27 de junio de 2013

A fe mía que lo ignoro por completo




"El amo quería alejarse a todo galope; Jacques quería ir al paso, siempre de acuerdo con su sistema filosófico. Cuando se encontraban a una distancia considerable de la miserable posada, el amo, oyendo que en el bolsillo de Jacques repicaba algún objeto, le preguntó de qué se trataba: Jacques le dijo que se trataba de las llaves de las habitaciones.

EL AMO.- ¿Y por qué no las devolviste?
JACQUES.- Porque así tendrán que derribar dos puertas; la de nuestros vecinos para sacarlos de su prisión, y la nuestra para restituirles su vestimenta; eso nos da tiempo.
EL AMO.- ¡Magnifico, Jacques! Pero ¿para qué queremos ganar tiempo?
JACQUES.- ¿Para qué? A fe mía que lo ignoro por completo.
EL AMO.- Y si quieres ganar tiempo, ¿por qué vamos al paso que vamos?
JACQUES.- Lo que sucede es que, como ignoramos lo que está escrito allí arriba, no sabemos ni lo que queremos ni lo que hacemos, y por eso obedecemos a lo que nos dice esa fantasía a la que llaman razón, la cual, las más de las veces, no es otra cosa que una peligrosa ilusión que a veces acaba bien y a veces acaba mal."

Denis Diderot, Jacques el fatalista.

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