viernes, 19 de abril de 2013

Los guantes no servirían




"La hermosa sastrecilla se levantó cuando dije aquello, se metió detrás del mostrador, sacó un paquete y lo desató. Me acerqué hasta quedar situado frente a ella; eran unos guantes demasiado grandes.
La bella costurera los midió en mis manos, dedo por dedo. Eso no los hizo cambiar de tamaño. Me rogó que me probara un par, y era lo menos que podía hacer. Abrió un guante; mi mano se deslizó en su interior como la seda.
-No es de mi talla -respondí sacudiendo ligeramente la cabeza.
-No -repitió ella e hizo el mismo gesto.
Hay ciertas miradas de sencilla sutileza, en las que el capricho, la sensibilidad, la seriedad y la estupidez se mezclan de tal manera que ni todas las lenguas de Babel podrían expresarlas. Esas miradas se comunican y se captan de forma tan instantánea que apenas si puede uno determinar qué parte ha sido la emisora. Dejaré que sean vuestros hombres de letras los que hagan correr ríos de tinta sobre el tema; baste, para el caso, decir una vez más que los guantes no servirían."

Laurence Sterne, Viaje Sentimental.

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