sábado, 9 de marzo de 2013

Una vez llena hasta el borde




"Toda materia contiene cierta cantidad de tensión por encima de la cual no admite una intensidad mayor; así, el agua tiene su grado de ebullición, los metales, su punto de fusión, y tampoco los elementos del alma logran eludir esta ley irrefutable. La alegría puede alcanzar un grado tras el cual cualquier añadido resulta imperceptible, y otro tanto ocurre con el dolor, la desesperación, el abatimiento, el asco y el miedo. Una vez llena hasta el borde, la vasija interna no admite ni una gota más de mundo."

Stefan Zweig, La embriaguez de la metamorfosis.

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