miércoles, 13 de marzo de 2013

A fe mía que no seré tan tonto




"¡Que necio soy! ¡Yo, un plebeyo, teniendo compasión de una familia de esta alcurnia! ¡Yo, a quien el duque de Chaulnes llama criado! ¿Cómo aumenta el marqués su inmensa fortuna? Vendiendo valores en cuanto se entera en Palacio de que al día siguiente puede haber un golpe de Estado. Y yo colocado en la última fila por una Providencia madrastra que me ha dado un corazón noble y ni siquiera mil francos de renta, es decir, ni tan siquiera pan, para hablar con exactitud, ¿voy a rehusar un placer que se me ofrece? ¡Un manatial cristalino que viene a apagar mi sed en el desierto ardiente de la mediocridad que tan penosamente atravieso! A fe mía que no seré tan tonto. Allá se las arregle cada cual en este desierto de egoísmo al que llamamos vida."

Stendhal, Rojo y Negro.

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