lunes, 11 de febrero de 2013

En realidad no daba ninguna orden









"Mientras se alejaba de la batería se oyeron también disparos en el bosque, en el franco izquierdo; pero como la distancia era demasiado grande para llegar a tiempo, Bagration mandó a Jerkov para decirle al general en jefe, el mismo que presentara el regimiento a Kutuzov en Braunau, que se replegase lo antes posible al otro lado del barranco, puesto que el franco derecho no tendría fuerzas para resistir mucho tiempo al enemigo. Se olvidó de Tushin y del batallón que lo protegía. El príncipe Andrey escuchaba atentamente las conversaciones de Bagration con lo jefes; sorprendido, notaba que en realidad no daba ninguna orden y que tan sólo trataba de que todo lo que se hacía por necesidad, por casualidad o por iniciativa de los jefes de compañía tuviera la apariencia de actos cumplidos, si no bajo sus órdenes, al menos de acuerdo con sus planes. Sin embargo, gracias al tacto que mostraba Bagration, el príncipe Andrey observó que, pese a que los acontecimientos habían sido casuales e independientes de su voluntad, su presencia había sido beneficiosa. Los jefes que se acercaban al príncipe Bagration con los rostros desencajados se tranquilizaban y los soldados y oficiales lo saludaban alegremente y se animaban en presencia suya presumiendo de valentía."
Lev Tolstói, Guerra y paz.

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