viernes, 5 de octubre de 2012

Te pasas todo el día aquí a la sombra







"—Te pasas todo el día aquí a la sombra —dijo la chica—, ¿es que no te gusta bañarte?
El hombre hizo un vago gesto con la cabeza que tanto podía querer decir que sí como que no, pero no dijo nada.
—¿Puedo tutearte? —preguntó la chica.
—Si no me equivoco, ya me estás tuteando —dijo el hombre sonriendo.
—En mi clase tuteamos incluso a las personas mayores —dijo la chica—, algunos profesores nos lo permiten, pero mis padres me lo tienen prohibido, dicen que es de mala educación, ¿usted qué cree?
—Creo que tienen razón —contestó el hombre—, pero puedes tutearme, no se lo diré a nadie.
—¿No te gusta bañarte? —preguntó ella—, yo lo encuentro singular.
—¿Singular? —repitió el hombre.
—Mi profesora nos ha explicado que no puede usarse chulísimo para todo, que en algunos casos puede decirse singular, en realidad quería decir chulísimo, a mí, bañarme en esta playa me parece singular.
—Ah —dijo el hombre—, estoy de acuerdo, yo también creo que es chulísimo, yo diría que hasta singular.
—Tomar el sol también es chulísimo —continuó la chica—, los primeros días tuve que ponerme protección cuarenta, después pasé a la de veinte, y ahora puedo usar el bronceador efecto dorado, ese que hace que la piel reluzca como si tuviera pajitas doradas, ¿lo ve?, pero ¿por qué está usted tan blanco?, lleva aquí una semana y siempre está debajo de la sombrilla, ¿es que tampoco le gusta el sol?
—Me parece chulísimo —dijo el hombre—, te lo aseguro, yo creo que tomar el sol es chulísimo.
—¿Es que tiene miedo a quemarse? —preguntó la chica.
—¿Tú qué crees? —contestó el hombre.
—Yo creo que usted tiene miedo a quemarse, pero si uno no empieza poco a poco, no se pone moreno nunca.
—Es cierto —confirmó el hombre—, me parece lógico, pero ¿tú crees que es obligatorio ponerse moreno?
La chica reflexionó.
—Obligatorio, lo que se dice obligatorio, no es, nada es obligatorio, aparte de las cosas obligatorias, pero si uno viene a la playa, no se baña y no se pone moreno, ¿para qué viene a la playa?
—¿Sabes una cosa? —dijo el hombre—, eres una chica lógica, tienes el don de la lógica, y eso es chulísimo, yo creo que hoy en día el mundo ha perdido la lógica, es un auténtico placer conocer a una chica con lógica, ¿me concedes el honor de una presentación formal?, ¿cómo te llamas?
—Me llamo Isabella, pero mis amigos íntimos me llaman Isabel, pero con el acento en la e, no como los italianos, que dicen Ísabel con el acento en la i.
—¿Por qué, es que no eres italiana? —preguntó el hombre.
—Claro que soy italiana —objetó ella—, italianísima, pero el nombre que usan mis amigos es importante, porque en televisión dicen siempre Mánuel o Sebástian, yo soy italianísima como usted y quizá más que usted, pero me gustan los idiomas y me sé incluso de memoria el himno nacional entero, este año el presidente de la república vino de visita a nuestro colegio y nos habló de la importancia del himno de Mameli, que es nuestra identidad italiana, con la cantidad de tiempo que ha hecho falta para construir la unidad de nuestro país, a mí por ejemplo ese señor de la política que quiere abolir el himno de Mameli no me gusta.
El hombre no dijo nada, tenía los párpados entreabiertos, la luz era intensa y el azul del mar se confundía con el del cielo, como si hubiera engullido la línea del horizonte.
—Quizá no sepa a quién me refiero —dijo la chica rompiendo el silencio.
El hombre no habló, la chica pareció vacilar, hacía garabatos con un dedo en la arena.
—A ver si va a ser usted de su partido —prosiguió después como para infundirse valor—, en casa me han enseñado que hay que respetar siempre las opiniones ajenas, pero a mí la opinión de ese señor no me gusta, no sé si me explico.
—Perfectamente —dijo el hombre—, hay que respetar las opiniones ajenas pero no faltar al respeto a las propias, sobre todo no faltar al respeto a las propias, ¿y por qué no te gusta ese señor?"

Antonio Tabucchi, El tiempo envejece deprisa

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