sábado, 8 de septiembre de 2012

En lugar de afligirme, acepté la duplicidad





"¿Y por qué habría de cambiar si encontré la felicidad que me conviene? En lugar de afligirme, acepté la duplicidad. 
Me instalé en ella y en ella encontré el bienestar que busqué toda mi vida.  En el fondo, me equivoqué al decirle que lo esencial era evitar el juicio. Lo esencial es poder permitírselo todo, aun a costa de declarar, de cuando en cuando y a voz en  cuello, la propia indignidad. De nuevo he vuelto a, permitírmelo todo; y esta vez sin  risas. No cambié de vida, continúo amándome y sirviéndome de los demás, sólo que  la confesión de mis faltas me permite volver a comenzar con mayor facilidad y gozar  dos veces, primero de mi naturaleza y luego de un encantador arrepentimiento."

Albert Camus, La Caída 

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