viernes, 22 de junio de 2012

Los únicos lugares en que me siento inocente





"Por cierto que a veces yo simulaba tomar la vida en serio. Pero bien pronto se me manifestaba la frivolidad de la seriedad misma, y entonces continuaba solamente desempeñando mi papel lo mejor que podía. Representaba el papel de ser eficaz, inteligente, virtuoso, cívico, el papel de estar indignado, de ser indulgente, solidario, edificante. Basta, aquí me quedo. Ya habrá usted comprendido que yo eracomo mis holandeses, quienes están presentes sin estarlo: yo estaba ausente el momento en que estaba más presente. Sólo fui verdaderamente sincero y entusiasta en la época en que practicaba deportes y también en el regimiento, cuando intervenía en las representaciones que nos dábamos para nuestro entretenimiento. En los dos casos había una regla del juego, regla que no era seria, y que uno se divertía en tomar por tal. Aún ahora, el estadio lleno de gente hasta reventar de los partidos de los domingos, y el teatro, que siempre amé con una pasión sin igual, son los únicos lugares en que me siento inocente."

Albert Camus, La caída.


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