jueves, 7 de junio de 2012

The average man




“The average man is a conformist, accepting miseries and disasters with the stoicism of a cow standing in the rain.”
 Colin Wilson


2 comentarios:

  1. En general, toleramos mejor la desgracia que la injusticia. Leí hace unos años las memorias de Carlos Castilla del Pino, tituladas (curioso título) "Pretérito imperfecto", y me llamó la atención algo que decía: Que lo que más le dolió en su vida no fue la muerte de un hijo, sino que le privaran injustamente de la cátedra de Psiquiatría. (Se necesita ser valiente para confesar esto.) Y es que -explicaba- la muerte de su hijo la asumió como una desgracia, un infortunio ajeno a la voluntad de nadie. Pero la privación de la cátedra fue para él una conjura retorcida y perversa. Y, por lo mismo, generadora de rencor. Por eso decía que esto último le costó mucho más superarlo.

    Y yo lo entendí.

    AITOR SUÁREZ

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  2. Yo también lo he entendido Aitor. Me ha gustado mucho tu reflexión, gracias por compartirla.
    Estoy de acuerdo contigo, hace falta ser valiente para confesar tal cosa. Y también yo creo que toleramos mejor la desgracia que la injusticia.
    En psicología esta distinción se podría hacer según el grado de control que una persona percibe que tiene sobre un suceso negativo dado. Si nos sucede algo malo e interpretamos que el control reside en uno mismo, es interno, como a veces frente a la injusticia, generamos rencor, vergüenza, culpa etc. Si por el contrario, interpretamos que el suceso se debe a causas ajenas a nuestro control, es externo, tales como la suerte, el destino, el poder o las estrellas, caemos en la resignación y el conformismo. Ésta última opción puede ser más sana y más soportable muchas veces, como lo es en el caso del padre al que se le muere un hijo. Y digo opción porque yo creo que el ser humano, en general, puede interpretar y convertir la injusticia en desgracia y la desgracia en injusticia según se le antoje, sin que lo haga necesariamente de manera consciente.
    El peso de la responsabilidad es un peso demasiado grande y a veces incluso inútil. Por eso creo yo, que las más de las veces cuando se busca al culpable de la desgracia o de la injusticia que uno padece, se busca como lo hace la vaca, mirando hacia afuera. Lo expresará mejor que yo García Marquez:

    "-No debían existir los lunes -dijo el juez. El barbero había empezado a cortarle el cabello.
    -Son culpa del domingo -dijo-. Si no fuera por el domingo -precisó con aire alegre- no existirían los lunes."

    Aunque es innegable que es humano también, y puede que más, mirar hacia adentro y hacer como el inconformista que puede llegar a sentirse culpable incluso de la existencia de los lunes. El razonamiento humano es tan sutil como paradójico.

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