jueves, 26 de abril de 2012

Era inevitable que me sintiera decepcionado




"Ninguno de los dos se había propuesto engañarme; ninguno de los dos había mentido intencionadamente. En otras palabras, no había una verdad universal. Ni para ellos ni para nadie. Les había admirado a los dos durante demasiados años, y era inevitable que me sintiera decepcionado por lo que había descubierto, pero ellos no eran los únicos que me habían decepcionado. Estaba decepcionado conmigo mismo, estaba decepcionado con el mundo. Incluso los más fuertes son débiles, me dije; incluso a los más valientes les falta valor; incluso los más sabios son ignorantes"

Paul Auster, Leviatán.


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