martes, 6 de marzo de 2012

Veintiún años







"A la hora de los postres, en el almuerzo, aparecen en la mesa una gran fuente de crema catalana y un bizcocho delicioso, esponjoso, dorado, con un espolvoreo de azúcar ingrávido. Mi madre dice:
-¿No recuerdas que hoy cumples veintiún años?
Y en efecto: sería absurdo discutirlo: hoy cumplo veintiún años. Echo una ojeada circular. Mi padre come en silencio, en un estado de perfecta normalidad. Mi madre no parece estar tan nerviosa como suele habitualmente. Puesto que en este país sólo se celebran los santos, la presencia del bizcocho y de las natillas me hace desconfiar. Me pregunto si han sido elaborados para celebrar realmente mi aniversario o para recordarme que el balance de mis primeros años es absolutamente negativo, francamente pobre. ¡Esta alusión -pienso- es tan natural! Tener hijos en forma de incógnita, de nebulosa, tiene que ser muy desagradable. Mi frivolidad, sin embargo, es tan grande, que ni el problema de conciencia planteado por las golosinas es bastante para evitar que encuentre el bizcocho sabrosísimo y la crema literalmente exquisita. Cuando me sirvo más, la frialdad aumenta de una manera visible. ¡Veintiún años!
¡La familia! ¡Cosa curiosa y complicada..."

Josep Pla, El cuaderno gris.

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