lunes, 30 de enero de 2012

Es idiota no abrigar esperanzas











"Ahora la brisa era fresca y navegaba bien. Vigilaba sólo la parte delantera del pez y empezó a recobrar parte de su esperanza.
"Es idiota no abrigar esperanzas -pensó-. Además, creo que es un pecado. No pienses en el pecado -pensó-. Hay bastantes problemas ahora sin el pecado. Además, yo no entiendo eso."
"No lo entiendo y no estoy seguro de creer en el pecado. Quizás haya sido un pecado matar el pez. Supongo que sí, aunque lo hice para vivir y dar de comer a mucha gente. Pero entonces todo es pecado. No pienses en el pecado. Es demasiado tarde para eso y hay gente a la que se paga por hacerlo. Deja que ellos piensen en el pecado. Tú naciste para ser pescador y el pez nació para ser pez. San Pablo era pescador, lo mismo que el padre del gran Di Maggio."
Pero le gustaba pensar en todas las cosas en que se hallaba envuelto, y puesto que no había nada que leer y no tenía un aparato de radio, pensaba mucho y seguía pensando acerca del pecado. "No has matado el pez únicamente para vivir y vender para comer -pensó-. Lo mataste por orgullo y porque eres un pescador. Lo amabas cuando estaba vivo y lo amabas después. Si lo amas, no es pecado matarlo. ¿O será más que pecado?"
-Piensas demasiado, viejo -dijo en voz alta."

Ernest Hemingway, El viejo y el mar.

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