domingo, 18 de septiembre de 2011

En resumidas cuentas










"Lady L., además, no había llegado nunca a considerar el bien y el mal en el comportamiento sexual de las personas. No creía que la moral se aplicara en ese nivel. Las pintadas fálicas que veía en las paredes desde la más tierna edad le parecían, aún hoy, infinitamente menos obscenas que los campos de batalla supuestamente gloriosos; la pornografía no estaba para ella en la descripción de lo que los humanos podían hacer con sus esfínteres, sino en los extremismos políticos, cuyos jugueteos ensangrentaban la tierra; las exigencias que un cliente imponía a una prostituta eran inocentes y cándidas comparadas con el sadismo de los regímenes policiales; la desinhibición de las ideas, y las perversiones eróticas eran de literatura rosa comparadas con las perversiones de los fanáticos de las ideas que llevaban al extremo sus obsesiones. En resumidas cuentas, la humanidad llegaba más fácilmente al deshonor con la cabeza que con el culo."


 Romain Gary, Lady L.


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