martes, 16 de agosto de 2011

Mi billete








"Yo quiero perdonar y abrazar, no quiero que nadie sufra. Y si los sufrimientos de los niños sirvieron para completar el conjunto de sufrimientos que eran necesarios para comprar la verdad, de antemano afirmo que toda la verdad no merece ese precio.  ¡No quiero, en fin, que la madre se abrace con el verdugo que hizo que los perros desgarrasen a su hijo! ¡No osará perdornarlo! Si quiere, que lo perdone por lo que a ella se refiere, que su infinito dolor maternal perdone al verdugo; pero los sufrimientos de su hijo martirizado no tiene derecho a perdonarlos, no debe perdonar al verdugo aunque el propio niño lo hubiese perdonado. Y si eso es así, si no osan perdonarlo, ¿dónde está la armonía? ¿Hay en el mundo entero un ser que pudiera y tuviera el derecho a perdonar? No quiero la armonía, por el amor a la humanidad, no la quiero. Prefiero quedarme con los sufrimientos no vengados. Me quedaré mejor con mi sufrimiento no vengado y con mi indignación no satisfecha, aunque no tenga razón. Además, han puesto un precio demasiado alto a la armonía, nos resulta demasiado cara la entrada. Por eso me apresuro a devolver mi billete. Y si soy un hombre honesto, estoy en la obligación de devolverlo lo antes que pueda. Es lo que hago. No es que no acepte a Dios, Aliosha, me limito a devolverle el billete con mis mayores respetos."


Fiódor M. Dostoievski, Los hermanos Karamázov.


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