"Kitty vio que Varenka contenía a duras penas una sonrisa al pensar que debía acompañarla.
-No, siempre voy a todas partes sola y nunca me pasa nada -dijo cogiendo el sombrero. Y besando a Kitty una vez más, sin decirle lo que era importante, salió con paso elástico con la música bajo el brazo y desapareció en la penumbra de la noche estival, llevándose consigo el secreto de lo que era importante y de lo que procuraba una calma y una dignidad tan envidiables."
León Tolstói, Anna Karenina.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada