martes, 29 de marzo de 2011

Bloom le cae muy bien














"Está ahora más que concentrado, como si fuera un samurái antes de partir hacia un largo viaje. Está en posi­ción de hikikomori, pero haciendo caso omiso de la pan­talla y adentrándose por un camino interior, paseándose por algunos recuerdos, por la memoria de sus antiguas lecturas de Ulysses. Dublín está al fondo del camino y re­sulta agradable acordarse de la vieja música de aquel libro espléndido que leyó en su momento con una mezcla de estupor y fascinación. No está muy seguro, pero diría que Bloom, en el fondo, tiene muchas cosas de él. Personifica al clásico forastero. Tiene ciertas raíces judías, como él. Es un extraño y un extranjero al mismo tiempo. Bloom es demasiado autocrítico consigo mismo y no lo suficiente­mente imaginativo para triunfar, pero demasiado abste­mio y trabajador para fracasar del todo. Bloom es excesi­vamente extranjero y cosmopolita para ser aceptado por los provincianos irlandeses, y demasiado irlandés para no preocuparse por su país. Bloom le cae muy bien."

Enrique Vila-Matas, Dublinesca.



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