miércoles, 5 de enero de 2011

Autorretrato con radiador







Para que exista alguien, hace falta que exista alguien más, y para que uno y otro existan, hace falta que haya amor, o al menos su espera, su esperanza, su nostalgia, su promesa.

No sé si me gustaría vivir con alguien como yo. Creo que no. Gracias a Dios, no vivo conmigo.

A ciertas horas de ciertos días estoy privado de todo socorro.

Más que nada, me gusta que me dejen solo. Es mi enfermedad. Mi salud proviene directamente de mi enfermedad.

Empecé a escribir justo después de mi muerte.

Mi soledad, esta mañana, parece un vestíbulo de estación. Es igual de enorme y ruidosa.

El funámbulo debe experimentar el mismo vértigo cuando, con los ojos vendados, posa un pie tenso sobre el hilo de acero y sólo encuentra aire. La marcha hacia los abismos puede continuar. Se vuelve incluso más bailable; tutear a su propia muerte le pone a uno alegre.

Soy el único autor de lo que hay de malo en mi vida.

Trapero de luces- buen trabajo.

Y pienso en los que mueren en el momento en el que escribo esta frase, en esa dulzura que están conociendo de soltar súbitamente su presa.

Cada vez me gusta más esta vida en la que participo cada vez menos.

 Christian Bobin


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