martes, 21 de diciembre de 2010

En tal caso





Proust pudo casarse con una muchacha en flor
y tener hijos.
Cogidos de la mano, los llevaría al colegio
y les ayudaría después con los deberes.

En tal caso no habría siete tomos de
En busca del tiempo perdido.

(Y bueno, y qué pasa.)

Kafka pudo casarse con Felice o Milena.
Largas noches de amor,
niños en el jardín
y domingos de té y pastas en casa de su suegra.

Entonces no tendríamos Metamorfosis, Proceso ni Castillo.

(Y bueno, y qué importa.)

Pessoa pudo casarse con Ophelia Queiroz.
Lo habrían visto por las calles de Lisboa
empujando un carrito de bebé.
Podría, quizá, haber sido feliz.

En tal caso no habría heterónimos, Tabaquería
ni libro del Desasosiego.

(Y bueno, y qué más da.)


 Saiz de Marco




No hay comentarios:

Publicar un comentario