jueves, 23 de diciembre de 2010

De un centavo









"EL 12 de diciembre de 1770, le comentaba a Ljungberg: "No existe una persona con quien yo pueda mantener relaciones, no tengo siquiera un perro a quien tutear. Por suerte, aun así, mi conciencia está tranquila. De lo contrario, ya habría ido a buscar el descanso que Hamlet temía a causa de los sueños que en él adivinaba. En lo que a mí concierne, no son los sueños los que me re­tienen, a pesar de la opinión de Hamlet, y considero que es un consuelo, con respecto a la angustiante condición humana, que una medida de pólvora cueste sólo unos centa­vos. Es espantoso vivir cuando no se quiere vivir, pero mucho más terrible sería ser in­mortal cuando se quiere morir. De modo que toda esta agobiante carga está colgada de mí con un hilo que podría cortar con un cortaplumas de un centavo."


Georg Christoph Lichtenberg, Aforismos



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