lunes, 29 de noviembre de 2010

Mis tardes con Margueritte










"Yo me llamo Margueritte, con dos tes"

"En las historias de amor no siempre hay solo amor. A veces, no hay ni un te quiero, y sin embargo queremos"

"He decidido adoptar a Margueritte. Pronto celebrará su octogésimo sexto cumpleaños, más me vale no esperar demasiado, los ancianos tienen tendencia a morirse. "

"Las palabras son cajas que sirven para ordenar los pensamientos con el fin de presentarlos mejor a los otros y dejarlos claros. Por ejemplo, los días que tienes ganas de darte de puñetazos contra todo lo que se mueve, puedes limitarte a poner mala cara. "

"Hay paquetes preciosos que contienen pobres mierdas, y paquetes mal preparados con auténticos tesoros dentro. ¿Os dais cuenta de por qué desconfío de las palabras?"

"Antes era casi analfabeto -«Que no sabe leer ni escribir. Véase: ignorante»-, y no me avergüenzo de  ello. La lectura es adquirida. No hace falta ir en su busca: cuando eres pequeño, te mandan al colegio para cebarte como a las ocas. "

"Margueritte dice que cultivarse es intentar subir a lo alto de la montaña. A día de hoy, entiendo mejor lo   que eso significa. Cuando estás en el llano, crees que lo ves y lo sabes todo del mundo: la pradera, la alfalfa y las bostas de vaca (el ejemplo es mío). Una buena mañana, coges la mochila y empiezas el ascenso. Cuanto más te alejas, más mengua lo que dejas atrás: las vacas se vuelven tan pequeñas como conejos, como hormigas, como cagarrutas de mosca. En cambio, el paisaje que descubres al subir parece cada vez mayor. Creías que el mundo se terminaba en la colina de enfrente, ¡pues no! Detrás de ésa hay otra, y otra, y, un poco más arriba, aún otra. Y luego todo está lleno de colinas. El llano en donde vivías tan tranquilo sólo era un llano igual que muchos otros, ni siquiera el más grande. ¡De hecho era el agujero del culo del mundo! "

"Así Margueritte me leyó Un viejo que leía novelas de amor. Un lunes llegó con aspecto un poco altanero. Sacó un librito del bolso y dándole unos golpecitos me dijo:
-Ésta es la novela de la que le hablé el otro día.
-¿La de los indios de la Amazonía? –le pregunté.
-Sí, entre otras cosas –me respondió.
-Es delgadita -comenté.
Me dijo que no hay que juzgar los libros por eso.
-Como tampoco puede juzgarse a las personas por su estatura –repliqué-. Si uno toca el suelo con los pies, ya es bastante alto, ¿no es verdad?
E inmediatamente me sentí un imbécil, porque a Margueritte le colgaban las dos canillas en el vacío. Para los bancos no tiene talla de adulta. "


Marie-Sabine Roger, Tardes con Margueritte.


Los libros de Germain y Margueritte

La peste – Albert Camus

"¿Cómo sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin árboles y sin jardines, donde no puede haber aleteos ni susurros de hojas, un lugar neutro, en una palabra? 
El cambio de las estaciones solo se nota en el cielo. La primavera se anuncia únicamente por la calidad del aire, o por los cestos de flores que traen a vender los muchachos de los alrededores. Una primavera que venden en los mercados."

Un viejo que leía novelas de amor – Luis Sepúlveda

«El cielo era una inflada panza de burro colgando amenazante a escasos palmos de las cabezas.»

«A veces, un paciente lanzaba un alarido que espantaba a los pájaros, y alejaba las pinzas de un manotazo llevando la mano libre hasta la empuñadura del machete.»

La promesa del alba – Romain Gary

«¡Uno siempre vuelve para aullar como un perro abandonado sobre la tumba de su madre!»

«No es bueno ser amado de esa manera, tan joven, tan pronto. Te acostumbras mal. Crees que lo has alcanzado. Crees que el amor existe en todas partes y puede encontrarse de nuevo. Cuentas con ello. Miras, confías, aguardas. Con el amor de una madre, la vida te hace una promesa al alba que jamás cumple… Luego te ves obligado a esperar hasta el fin de tus días.»

«Nunca jamás, nunca jamás, nunca jamás. Unos brazos adorables te rodean el cuello y unos labios muy dulces te hablan de amor, sin embargo, tú ya estás al tanto. Pasaste muy temprano por la fuente y lo bebiste todo. Cuando de nuevo sientes sed, por más que te lances a todos lados.»






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