jueves, 25 de noviembre de 2010

La piedra de la locura







El Bosco (1460-1516): Extracción de la piedra de la locura Prado, Madrid

De la experiencia del médico griego Claudio Galeno (120-199 d.J.C.), que muestra que la apertura del cerebro no siempre conlleva a la muerte, se deriva también la idea, de que "la piedra maligna de la epilepsia" podía ser operada. Ya hacia el año 900, el médico persa Rhazes denuncia lo siguiente: 

"Algunos de los curanderos milagrosos afirman sanar la epilepsia y hacen una abertura en forma de cruz en la parte posterior de la cabeza y simulan extraer algo ¡que ya tenían anteriormente en la mano...!"

Hasta bien entrado el siglo XVIII existía la figura de "sanadores de hernias y sacadores de piedras" del gremio de los sangradores y barberos que recorrían las provincias como curanderos ambulantes y gracias a la charlatanería, magia negra y a la sugestión ganaban mucho dinero a costa de la superstición y, a menudo también, del miedo de los afectados.
El Bosco se burla de la ignorancia y engaño a los enfermos en su cuadro "Extracción de la piedra de la locura", que pintó hacia 1485:
Parece ser, que el corpulento ciudadano se dejó animar por la monja y el monje a ponerse en manos del curandero. Éste está caracterizado como un médico loco, por medio del embudo de la ciencia que lleva como tocado; la monja hace el mismo uso absurdo del libro de la ciencia médica: En lugar de aplicar los "curanderos" los conocimientos y recomendaciones indicados en el tratado, este será empleado de forma totalmente inadecuada.
El pintor muestra claramente a dónde pueden conducir estos métodos de charlatanería y explotación: en el fondo, visibles, están la horca, la rueda y la hoguera. El cuadro está pintado como un tablero redondo, cuya forma representaba en aquel tiempo el mundo redondeado en consonancia entre hombre y cosmos. Que el Bosco eligiera precisamente esta forma para hacer una denuncia contra el fanatismo de los hombres, es ciertamente intencionado y se encuentra a menudo en su obra.
Digno de señalar es, que el curandero, en contra del título del cuadro, no saca de la cabeza una piedra, causa de la epilepsia, sino una planta (un tulipán). Encima de la mesa, un poco más apartado, se ve otro objeto ya anteriormente extraído, ¿o estará allí preparado para la próxima maniobra de engaño?. ¿Se le han acabado las piedras al operador?, ¿o se "trata" aquí una forma de epilepsia especialmente grave de origen más complicado"?
El texto, que enmarca el cuadro, dice: "Meester snyt die Keye ras - myne name is lubbert das" (Maestro, saca la piedra fuera - mi nombre es lubbert das, [es decir tejón castrado, expresión para un hombre sencillo]), denunciando, de esta manera públicamente, la disparatada futilidad del curanderismo mundano.


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