lunes, 29 de noviembre de 2010

Dogville













Dogville es una película del año 2003 dirigida por Lars von Trier y protagonizada por Nicole Kidman. Es la primera película de la trilogíaEstados Unidos: tierra de oportunidades, seguida por Manderlay (2005) y Wasington (2009).


SINOPSIS

La película cuenta la historia de un pueblo llamado Dogville, en el interior de los Estados Unidos, durante los años de la depresión. Allí va a parar Grace, una bella mujer interpretada por Nicole Kidman que huye de unos gángsters. Tom Edison (Paul Bettany), un joven escritor fracasado con aspiraciones de filósofo, encuentra esa noche a Grace y le propone que se esconda en el pueblo. Convence al resto de vecinos con una retórica moralista, y les brinda la oportunidad de deshacerse de Grace en dos semanas si alguno de ellos no acepta la nueva situación. Éste será el punto de inflexión al principio de la película y del cual dependerá el destino de todos sus habitantes. Dogville es, sobre todo, el retrato de sus habitantes y su relación con una recién llegada (Grace).
Los acontecimientos posteriores divididos en 9 capítulos narran las vivencias de Grace con el resto de vecinos (apenas dos decenas de habitantes). De cómo la protagonista trata de ganarse la confianza de cada uno ayudándolos en sus quehaceres diarios, servicios que en principio no son necesarios, pero a los que a poco todos accederán. De cómo estos temerosos habitantes la aceptarán y la encubrirán, aún cuando el pueblo es vigilado por la policía. Grace será feliz en esos días, ha encontrado un sitio en la comunidad y el amor florece entre ella y Tom. De cómo la relación en principio cordial y amistosa con el pueblo se vuelve cada vez más tensa y surrealista. Sus habitantes, en apariencia humildes y de buen corazón, exigen una compensación mayor por el peligro que corren al cobijar a una fugitiva.
Grace, del día a la mañana, se ve transformada en esclava trabajando en cosas que “nadie necesita” pero que todos exigen. De cómo la situación degenera hasta el punto en que Grace sufre abuso sexual por parte de uno de sus “protectores”. Intenta huir pero es traicionada y encadenada por el cuello a una rueda oxidada y acaba sufriendo como una penitencia los abusos de todo el pueblo. De cómo la historia da un giro de ciento ochenta grados cuando es traicionada por Tom, el único que hasta el momento había estado a su lado, y los gángsters vuelven al pueblo. Grace se descubre como la hija del mafioso, que en un intento de huir de la corrupción de su padre, había llegado a Dogville. Finalmente, la respuesta de Grace es hacer desaparecer al pueblo y sus habitantes que la humillaron y traicionaron.


ANÁLISIS

Dogville es una historia desgarradora donde se representa magistralmente la esencia de la condición humana en cada uno de sus intérpretes. Desde el humilde granjero, el médicohipocondríaco, la erudita profesora o el ciego automarginado, gente bondadosa y “temerosa de Dios”, todos comparten esa tendencia, parte intrínseca de la historia y del ser humano, de utilizar vilmente su poder sobre los demás. Poder velado bajo el tupido manto de un sociedad endogámica y transformado en represión. Al final de la película aparece una secuencia fotográfica de personajes depauperados de la época de la gran depresión, las fotografías en cuestión han circulado desde hace muchos años generando compasión y solidaridad con los desposeídos, sin embargo, Dogville hace referencia directa a tales desposeídos y lo que son capaces de hacer en caso de tener la oportunidad: volverse déspotas, opresivos y crueles como el que más. Con ello la película enmienda la plana al discurso idealista de que los depauperados y los humildes son bondadosos y que la maldad es algo privativo de los grupos privilegiados. La película aniquila, pues, el discurso inocente de que el pobre o el miserable es, en principio, bondadoso o solidario. Pero si deja al final la sensación de que el poderoso tiene la última palabra e inclusive dictamina la ley. En el caso de la película, la protagonista puede cobrar venganza al ser hija de un poderoso ganster y acabar con el pueblo entero.
Podríamos trazar los acontecimientos de forma secuencial como una campana de Gauss: partiendo de la llegada de Grace, la curva asciende, símil de los sentimientos y los valores positivos en la primera mitad de la película, como la amistad, la bondad, la esperanza; esa curva se tuerce justo a la mitad y comienza el descenso, donde afloran gradualmente aquellos aspectos escondidos que gobiernan los comportamientos de los habitantes de Dogville, la represión, la humillación y el abuso... Por último Grace admite la verdadera naturaleza del ser humano y la asimila cuando ordena asesinar a todos sus habitantes.
El papel de Tom, es sin duda digno de mención. Dado a “ilustrar” a la comunidad en la búsqueda de una moralidad superior, se presenta como un espectador más de los hechos, incapaz de hacerles frente y sumido en una situación hipócrita que no obstante intenta racionalizar.
Dogville es una de esas películas que no deja indiferente a ningún espectador. Muy de cuando en cuando este arte se descubre y aparece una de estas pequeñas joyas que demuestran que no todo está inventado. Dogville lanza como un dardo a la esencia misma del alma humana. Es una alegoría sobre la sociedad y en mayor medida de los estados y gobiernos. El margen de interpretaciones es extenso, y suscita en el espectador ese tipo de cuestiones esenciales realizadas desde el principio de los tiempos y que les hace humanos.
Se trata sin duda de una detallada puesta en escena, en la forma y en el fondo, con tendencias absolutamente teatrales. En referencia a la escenografía, todos los acontecimientos se desarrollan en un mismo lugar, Dogville, construido como decorado interior de una forma muy particular: han obviado todas las paredes y objetos superficiales del pueblo y en su lugar las han representado mediante líneas pintadas sobre el suelo negro. Así mismo, cada zona delimitada está señalada con su nombre, como la “Casa de Tom Edison”, el “Calle del Olmo”, etc. Es, en efecto, una apuesta arriesgada, tanto desde el punto de vista temático como estético, pero la magnífica ambientación decadente y claustrofobia que se ha conseguido, hacen olvidar al espectador la falta de dichos elementos y centran la atención en los personajes y los diálogos. No hay un solo detalle caprichoso, desde la iluminación o los planos, o incluso el rótulo que luce inscrito a la entrada de la mina del pueblo “dictum ac factum”, refleja ese humor irónico y algo negro existente en toda la película.
Un experimento rodado de forma singular, escrita y dirigida por Lars von Trier, cofundador del movimiento Dogma 95. No obstante en esta obra, no obedece todas las reglas de su propio manifiesto o simplemente las ha suavizado en su propio beneficio. Por ello, entre otros motivos, ha sido criticado muy negativamente en algunos sectores; pero su forma vanguardista, innovadora y siempre polémica de hacer cine ha cosechado magníficas opiniones entre los críticos, premios en los certámenes más prestigiosos y éxito entre el gran público.

Via. 


"Lars von Trier se inspiró de Die Greigroschenoper (La ópera de perra gorda), escrita en 1928 por Bertolt Brecht y Kurt Weill, para el guión de Dogville. La actitud de Grace y su veredicto final, cuando su padre y ella dejan atrás el pueblo arrasado de Dogville y los cadáveres de sus habitantes, recuerda el comienzo de la famosa canción de los piratas que canta Jenny en la ópera: " Via


Se mueven entre las sombras
donde nadie les ve.
Les encadenan y me los traen,
me preguntan:
¿Los matamos ahora o luego?
¡A mí me lo preguntan!
¿Los matamos ahora o luego?
El reloj da las doce,
qué tranquilo está el muelle.
Se oyen las sirenas a lo lejos.
Y en ese silencio de muerte,
yo diré: ahora mismo, ahora mismo.
Luego amontonarán los cuerpos
y yo diré:
¡Que os sirva de lección!





Diálogo Final

Grace -¿Necesitas justificar tus actos antes de dispararnos? Eso es nuevo. Podría ser interpretado como síntoma de debilidad papa, me decepcionas.
Padre – No voy a disparar a nadie
Grace – No sería la primera vez que me dispararas.
Padre – Si, perdóname. Lo lamento. Pero dispararte no sirvió para solucionar tus problemas.
Grace – Si no quieres matarme, ¿para qué has venido?
Padre – Nuestra última conversación, en la que me dijiste qué era lo que no te gustaba de mi, quedó sin terminar porque te escapaste. Creo que tengo derecho a decir qué es lo que no me gusta de ti. Me parece que es la regla de una conversación educada.
Grace - ¿Para eso estabas buscándome? ¿Seguro que no has venido para obligarme a volver y que sea como tú?
Padre – Si existiera la posibilidad de obligarte lo haría, pero se que eso nunca pasará. Serás más que bienvenida si quieres volver a casa y convertirte en mi hija otra vez y estaría dispuesto incluso a compartir mi poder y mi responsabilidad si lo hicieras. Aunque ya sé que te da igual.
Grace – Entonces ¿qué es? ¡esa cosa, esa cosa que no te gusta de mi!
Padre – Fue una palabra que utilizaste para provocarme, me llamaste arrogante.
Grace – A saquear, un derecho otorgado por dios, lo llamo ser arrogante.
Padre – Eso es exactamente lo que no me gusta de ti, ¡Tú eres arrogante!.
Grace - ¿Es lo que has venido a decirme? No soy yo quien espera un veredicto papa ¡eres tú!
Padre – No, no. Tú no esperas un veredicto porque te solidarizas con ellos. Una niñez llena de privaciones y un homicidio no te hacen necesariamente un criminal. La culpa es solo de las circunstancias, los violadores y los asesinos puede que sean víctimas según tú, pero yo, yo los llamo perros y si lamen sus propios vómitos el único modo de detenerlos es con el látigo.
Grace – ¡Los perros sólo se guían por su instinto! ¿Por qué no íbamos a perdonarlos?
Padre – A los perros les podemos enseñar muchas cosas, pero no, si les perdonamos cada vez que se dejan llevar por su instinto.
Grace – Soy arrogante, soy arrogante porque perdono a las personas.
Padre - ¡Por dios! ¡No te das cuenta de lo condescendiente que eres al decir eso! Tienes la idea preconcebida de que no hay nadie, no hay nadie, que pueda alcanzar los elevados valores morales que tú tienes y disculpas a todos. ¡No puedo pensar en nada más arrogante que eso! Tú mi querida hija, perdonas a los demás con excusas que por nada del mundo te permitirías a ti misma
Grace - ¿Por qué no voy a ser clemente? ¿Por qué?
Padre – No, no, no. Tienes que ser clemente cuando el momento lo exige, pero también tienes que conservar tus valores, se lo debes a ellos. El castigo que mereces por tus tropiezos, ellos los merecen por los suyos.
Grace – Son seres humanos, papa.
Padre – No, no. no. ¿Acaso todos los seres humanos no tienen que responder de sus actos? ¡Por supuesto que si! ¡Pero no les concedes esa posibilidad! Y eso es tremendamente arrogante. ¡Te quiero a morir! ¡Pero eres la persona más arrogante que jamás he conocido! ¡Y tú me llamas arrogante!. No tengo nada más que decir.
Grace – Tu eres arrogante, yo soy arrogante. Ya lo has dicho ahora puedes irte.
Padre – Pero... sin mi hija supongo. He preguntado que sin mi hija.
Grace – Sí.
Padre - Bueno
Grace - Sí
Padre – Tu decides, tu decides. Te daré un poco de tiempo para que lo pienses. A lo mejor cambias de idea.
Grace – No lo haré
Padre – Escucha mi amor, el poder no es tan malo. Seguro que encuentras el modo de sacarle partido a tu manera. Date un paseo y piénsalo.
Grace – La gente que vive aquí... hace lo que puede bajo circunstancias muy duras
Padre – Si tu lo dices, Grace. Pero, ¿es suficiente hacer lo que uno puede?. Te quiero.


(Grace sale del coche habla el narrador)


Grace ya había pensado durante mucho tiempo. Sabía que si no la mataban cuando llegaran los gánsters, su padre le sugeriría que regresase para convertirse en cómplice de el y de su banda de matones y delincuentes. No necesitaba dar un paseo para reconsiderar su respuesta. Aunque había comprobado que la diferencia entre la gente que conocía en su casa y la gente que había conocido en Dogville era menor de la que esperaba.
Grace miró los asustados rostros detrás de las ventanas, que seguían cada uno de sus pasos y se sintió avergonzada de ser en parte instigadora de su miedo. ¿Cómo iba a odiarlos por lo que en el fondo era sencillamente debilidad?. Seguramente ella también abría hecho lo mismo que le habían hecho a ella de haber vivido en alguna de aquellas casas. Sinceramente, ¿Acaso no habría actuado igual que Chuck y Bera, que Ben y la señora Henson y que Tom y todos los vecinos del pueblo? Grace se detuvo, y al hacerlo las nubes se abrieron y dejaron pasar la luz de la luna. Fue como si la luz, antes tan compasiva y tenue se negara finalmente a seguir encubriendo al pueblo. Ahora la luz penetraba en cada una de las irregularidades y defectos de los edificios y de las personas. De repente supo muy bien cual era la respuesta a la pregunta. Si hubiera actuado como ellos, no habría podido defender ninguno de sus actos, ni habría podido condenarlos con suficiente dureza. Fue como si su tristeza y su dolor ocuparan por fin el lugar que les correspondía. No, lo que habían hecho no era suficientemente bueno y si uno tenía poder para enmendarlo su deber era hacerlo. Por el bien de otros pueblos, por el bien de la humanidad y, por si fuera poco, por el bien del ser humano que era la propia Grace.


(Grace entra en el coche, junto a su padre)


Grace -Si vuelvo a casa y me convierto de nuevo en tu hija ¿cuando me otorgarías el poder del que me has hablado?
Padre -Ahora.
Grace -Eso significa que también asumiría inmediatamente mi responsabilidad y que tomaría parte en la solución de problemas. Como el problema de Dogville.
Padre -Podemos empezar por disparar a un perro y clavarlo en una pared debajo de esa farola por ejemplo. Bueno a veces sirve de ayuda.
Grace -No eso solo asustaría más a la gente del pueblo. Pero no lo convertiría en un lugar mejor y podría volver a ocurrir si pasara alguien por aquí y pusiera en evidencia, su fragilidad. Para eso quiero utilizar mi poder, si no te importa. Quiero hacer que el mundo sea mejor. (…)
Si un pueblo pudiera desaparecer para beneficiar al mundo seria este.
Padre -Matadlos y quemad el pueblo
Grace -Hay una familia con niños. Que los maten primero y que la madre lo vea. Que los maten uno a uno y que le digan que pararán si puede controlar las lágrimas. Le debo eso. Por desgracia llora con demasiada facilidad.
Padre -Será mejor que te saquemos de aquí. Me temo que ya has aprendido demasiado. ¿Tienes frió cielo? ¿Quieres una manta?
Grace -Estoy bien.
Gangster -¿Quieren que corra las cortinas? ya no las necesitan.
Padre -¿Qué opinas?
Grace -Creo que debemos correrlas. Es lo más correcto.”

“Si Grace había abandonado Dogville o al contrario Dogville la había abandonado a ella y al mundo en general es una pregunta bastante astuta y de la que pocos sacarían provecho si fuera planteada y menos aún si fuera respondida. Desde luego no se ha respondido aquí.”



No hay comentarios:

Publicar un comentario