martes, 12 de octubre de 2010

El cerebro masculino



Entrevista de Eduard Punset con Louann Brizendine, neuropsiquiatra y directora de la Women’s Mood and Hormone Clinic de California. Madrid, 14 de mayo de 2010.


"El cerebro del feto es unisex
hasta las ocho semanas de gestación."
Louann Brizendine



Eduard Punset: Louann, una cosa que siempre me pregunto cuando voy andando por la calle es que, bueno, me ves a mí y al resto de hombres, y caminan... ¿sabes? Como si fueran chimpancés. Lenta y torpemente. Y, de pronto, llega una mujer con tacones que camina muchísimo más rápido que nosotros, y siempre me he preguntado cómo pueden andar tan velozmente y con tanta elegancia en comparación con los hombres. Es como si tuvieran más energía en el cuerpo. ¿por qué sucede?

Louann Brizendine: Bueno, los zapatos de tacón alto y los zapatos de aguja pretenden enfatizar el trasero de las mujeres: les elevan la parte de atrás del cuerpo y las hacen más atractivas para los hombres. Sin embargo, en esto de los tacones, si hablas con podólogos o cirujanos que operan a mujeres que han llevado zapatos de aguja durante 25 años, ¡esos sí que te darán una respuesta real! A la larga son malísimos para los pies, porque desplazan el peso hacia delante todo el rato.


Eduard Punset: Por eso da la impresión de que...


Louann Brizendine: ...caminan de puntillas y van más rápido. Tal vez huyan de los hombres.


Eduard Punset: Pues harían bien. En cualquier caso, es estupendo ver todas las contradicciones que mencionas en tus fabulosos libros, en concreto en el último: El cerebro masculino. Por un lado, les dices a los lectores que son cerebros distintos, ¡que hombres y mujeres tenemos cerebros distintos! Unos con más espacio para determinadas actividades; otros con menos espacio para otras cosas pero, por otro lado, también sostienes que son las hormonas las que cuentan: el tipo de hormonas que desencadenan y lubrican una actividad concreta. ¿Cuál es la respuesta exactamente? ¿Cuál es tu mensaje?


Louann Brizendine: Creo que es fundamental recordar que tenemos circuitos cerebrales ligeramente distintos, aunque el cerebro masculino y el cerebro femenino son más parecidos que diferentes... al fin y al cabo, ¡pertenecemos a la misma especie! Pero hay zonas en el cerebro masculino que han crecido más, porque todos empezamos, en el momento de la concepción y hasta las 8 semanas de vida fetal, con circuitos cerebrales más de tipo femenino... hasta las 8 semanas, cuando los diminutos testículos de los fetos masculinos empiezan a liberar mucha testosterona, que inunda el cerebro masculino y cambia los circuitos para volverlos masculinos.


Eduard Punset: Una cosa: me gustaría ir abordando las distintas regiones del cerebro masculino, y primero quisiera hablar de las que son más grandes o más activas en los hombres que en las mujeres. Es decir, me encantaría saberlo, y estoy seguro de que a los telespectadores también... Vamos a ver, vamos a intentar ver cuáles son las diferencias biológicas o anatómicas del cerebro masculino (que las hay) aunque, como nos dice Louann, lo importante no es tanto estas diferencias biológicas como la lubricación, la gasolina que reciben con nuestras diferentes hormonas. Vamos a ver, hay una, la primera, que llamáis los psiquiatras: área preóptica medial.


Louann Brizendine: Exacto.


Eduard Punset: ¿Qué pasa con esa región?


Louann Brizendine: Esta zona del hipotálamo es la región del impulso sexual. Se trata de una sección que crece 2,5 veces más en el cerebro masculino que en el femenino. En otros mamíferos la diferencia todavía es mayor, por ejemplo en los roedores: esta zona del cerebro del macho roedor es 7 veces mayor que en la hembra.


Eduard Punset: Es increíble, ¿no? He aquí una diferencia, una diferencia biológica entre el cerebro del hombre y el de la mujer. Cuando alguien me dice que son idénticos, no puedo aceptarlo: evidentemente, hay algunas diferencias. Veamos ahora otra zona: lo llamáis las uniones temporoparietales. ¿Qué sucede aquí?


Louann Brizendine: La unión temporoparietal es esta zona de aquí: si pusieras los dedos sobre los oídos y pudieras entrar directamente hasta el cerebro llegarías a la zona de la unión temporoparietal, una región asociada con la empatía cognitiva y el procesamiento de la parte cognitiva de las emociones.


Eduard Punset: Pero afirmas algo muy extraño: que está más activa en los hombres que en las mujeres, ¿verdad?


Louann Brizendine: Sí, te explico: el otro sistema de procesamiento de emociones del cerebro es el sistema de las neuronas espejo. Esta zona está presente tanto en el cerebro masculino como en el femenino, pero el cerebro de las mujeres tiene más neuronas espejo e incluye un sistema más activo de lo que se denomina «empatía emocional». Es el sistema que se activa si te miro y estás sintiendo una emoción, si pones una cara triste y lloras...


Eduard Punset: Entonces tendemos a...


Louann Brizendine: Mis neuronas espejo reflejarán tu expresión y le dirán a mi cerebro lo que estás sintiendo. Las mujeres tendemos a utilizar más este sistema y a regirnos por él. De hecho, las mujeres a veces experimentan lo que se denomina “contagio emocional” a través de sus sistemas de neuronas espejo. Los hombres tienden a recurrir al sistema de neuronas espejo brevemente, y luego pasan al sistema de las uniones temporoparietales que es el sistema de la empatía cognitiva, la que busca una solución. Por ejemplo, si acudo a mi marido porque estoy disgustada por algo, y le digo, qué sé yo: “Me ha pasado esto y aquello en el trabajo hoy; en la clínica he tenido este problema”, él no puede evitarlo, rápidamente me suelta: “¿sabes lo que tendrías que hacer, cielo?” ¡Quiere arreglarlo por mí! Quiere darme una solución. En cambio, yo lo que querría es que me dijera: “cariño, sé cómo te sientes”.


Eduard Punset: Veamos ahora otra zona, lo llamáis el área premamilar...


Louann Brizendine: Sí, la zona premamilar es una región cerebral que también está en el hipotálamo: se trata del área que está específicamente vinculada con la defensa territorial en los machos. Defender el territorio puede incluir defender a la hembra que el macho esté protegiendo. Pues bien, hay una zona de defensa territorial en el cerebro masculino que es más activa y mayor.


Eduard Punset: Dime una zona que sea mayor o más activa en las mujeres que en los hombres.


Louann Brizendine: Pues tenemos varias zonas del circuito emocional: el circuito de las neuronas espejo, que es un sistema más grande y más activo en las mujeres. Además, cuando los científicos estudian los cerebros de las mujeres en un escáner mientras realizan varias actividades, se ha constatado que tienden a utilizar ambos hemisferios cerebrales, mientras que los hombres utilizan un solo hemisferio para realizar muchas actividades.


Eduard Punset: Hay otra observación conductual que tiene que ver con el papel de los juguetes y la manera en la que los niños y niñas juegan con ellos. Lo que sostienes es lo que todos observamos: y es que las niñas pueden jugar, si se da el caso, con juguetes que podrían considerarse «para niños», mientras que los niños no juegan con juguetes (como muñecas) que se consideran de niñas. Lo que me fascina es que afirmas que no tiene nada que ver con la educación que reciben, sino con la estructura cerebral, con los circuitos cerebrales.


Louann Brizendine: ¿A que es interesante? Los científicos querían saber si la elección de juguetes en los niños se debía a algo relacionado con el aprendizaje o a un estereotipo cultural sutil o a la influencia de los padres. Así que decidieron ver qué pasaba con otra especie de primates no humanos, para eliminar la posibilidad de una influencia social en la selección de juguetes. Y les dieron a monitos y monitas a elegir entre jugar con un juguete con ruedas o bien jugar con una muñeca de felpa y las hembras de mono jugaron tanto con el juguete de ruedas como con el juguete de felpa, a las monitas no les importaba, pero los machos, los monos macho solamente (el 100% de las veces) quisieron jugar con el juguete con ruedas. Si les daban la muñequita de felpa, la agarraban y la lanzaban lejos. Solamente querían jugar con lo otro. Y los científicos no entienden por qué hay esta especificidad; por qué los niños quieren jugar con objetos que se mueven o que llamamos “juguetes para niños”.


Eduard Punset: Y no tiene nada que ver con lo que se suele pensar, decimos que es la educación, que a los niños se los ha educado para jugar con juguetes con ruedas, como dices, y a las niñas con muñecas. Y no es eso.


Louann Brizendine: ¿Sabes? Formé parte del movimiento feminista de la universidad de Berkeley en la década de 1970 y, cuando tenía 18 ó 19 años, todas nosotras hablábamos de cómo, cuando tuviéramos a nuestros hijos, los criaríamos con juguetes sin marca de sexo y sin armas, sin ninguno de esos juguetes masculinos que los vuelven más violentos... por supuesto, cuando tuve a mi hijo, intenté regalarle por Navidad una muñeca y...


Eduard Punset: No funcionó...


Louann Brizendine: No, mi hijo agarró a la muñeca del torso ¡y empezó a utilizar sus largas piernas como si fueran una espada! Ahí me dije: “vale, desisto”. Hay que dejar que un niño sea un niño, y creo que las madres tienen que apreciar, simplemente, la masculinidad de sus hijos.


Eduard Punset: Hay una cosa que yo veo o constato, un desconcierto generalizado alrededor mío: en amigos, en más jóvenes y es el tema de la adolescencia: realmente es muy difícil encontrar a alguien que entienda lo que está pasando con un chico de 16 años o una chica de 14 años. Empezamos a aceptar que podríamos denominar crisis, crisis real, a la adolescencia. ¡Y por si fuera poco es muy larga!


Louann Brizendine: En los humanos, ¡es larguísima!


Eduard Punset: En los humanos es muy larga... ¿Es realmente una crisis, para empezar? ¿Y por qué se comportan de un modo distinto los chicos a las chicas? ¿Qué pueden hacer los padres, si es que pueden hacer algo?


Louann Brizendine: Entre los 9 y los 15 años, en los chicos, los testículos empiezan a producir testosterona y hay un aumento del 250%...


Eduard Punset: Un aumento.


Louann Brizendine: Entre los 9 y los 15. Es como si el niño, a los 9 años, tuviera una jarra de cerveza de testosterona, pero acabara teniendo 3 ó 4 litros al llegar a los 15 años. Es un aumento enorme de testosterona que hará que le cambie la voz, que le crezca la barba, que sus genitales alcancen la madurez. Sus circuitos cerebrales de interés e impulso sexual le harán empezar a tener fantasías sexuales con mujeres; fantasear con sus curvas y con hacerles el amor. El chaval deja un poco atrás a su antiguo grupo de amigos y se pone a buscar a una chica. Ésta es la fase de la adolescencia, la tercera etapa de desarrollo cerebral, y es muy importante, porque provoca un crecimiento ingente de sinapsis: se trata de una explosión sináptica en la que surgen todo tipo de sinapsis nuevas y dendritas en el cerebro durante ese período de crecimiento.


Eduard Punset: ¿Y qué hay de las chicas?


Louann Brizendine: En las chicas pasa lo mismo pero, por supuesto, las chicas están un poco más avanzadas que los niños: los cerebros de los chicos no acaban de madurar completamente hasta los 22 ó 25 años. De modo que la adolescencia es muy larga. Muchas conexiones que no se utilizan son eliminadas. Y los padres y educadores deberían ser conscientes de esta información y saber que lo que se hace entonces (la manera de educar a los adolescentes durante el desarrollo cerebral que implica la adolescencia) es fundamental: es muy importante educar y formar a los jóvenes durante la adolescencia, porque eso ayuda a reforzar los circuitos cerebrales que queremos reforzar, a la vez que se puede intentar que algunos de los circuitos que no queremos reforzar desaparezcan.


Eduard Punset: Tu conclusión sigue siendo que deberíamos analizar las diferencias en las regiones y áreas del cerebro, los circuitos cerebrales y demás?


Louann Brizendine: Sí. De hecho, en Estados Unidos, el Instituto de Medicina ha formado ahora un grupo que intenta recaudar fondos y promover estudios sobre las diferencias entre sexos en muchas, muchas partes del cuerpo y del cerebro. Porque, por supuesto, algunas enfermedades afectan más a los hombres que a las mujeres... ¡Todas las células de tu cuerpo son masculinas! Y todas las células de mi cuerpo son...


Eduard Punset: ...femeninas.


Louann Brizendine: Incluso tus riñones son masculinos, tu corazón es masculino, tu cerebro es masculino. Y los cirujanos de trasplantes de riñón intentan ahora trasplantar riñones masculinos a hombres, porque eso ayuda a facilitar la aceptación y evitar el rechazo. Ahora sabemos que hay diferencias en las cardiopatías, las enfermedades hepáticas, los sistemas cerebrales... por eso el Instituto de Medicina intenta que haya más estudios que analicen las diferencias, para que podamos individualizar la medicina y obtener mejores resultados en hombres y mujeres.


Eduard Punset:  Y, pese a todo, nos llevamos bastante bien unos con otros, ¿no?


Louann Brizendine: Creo que los hombres y las mujeres, por supuesto, tenemos cerebros que se parecen más que diferencian. En la parte intelectual, el cociente de inteligencia, no hay ninguna diferencia entre hombres y mujeres... ¡el 50% de los cerebros más privilegiados del planeta pertenecen a mujeres, y el 50% de los cerebros más privilegiados del planeta pertenecen a hombres! Creo que los necesitamos todos para intentar solucionar nuestros problemas.







 Transcripción de la entrevista."

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