miércoles, 20 de octubre de 2010

Bruno empezó a escribir








"Bruno se calló bruscamente. Al cabo de unos minutos Michel se levantó, abrió la puerta del balcón y salió a respirar el aire nocturno. La mayoría de la gente que conocía había llevado una vida semejante a la de Bruno. Dejando aparte ciertos sectores de muy alto nivel, como la publicidad o la moda, es relativamente fácil que a uno lo acepten físicamente en el sector profesional, los dress codes son limitados e implícitos. Después de unos años de trabajo el deseo sexual desaparece, la gente se concentra en la gastronomía y el vino; algunos de sus colegas, mucho más jóvenes que él, ya habían empezado a formar una bodega. No era el caso de Bruno, que no había dicho nada sobre el vino, un Vieuz Papes a 11,95 francos. Medio olvidando la presencia de su hermano, Michel se apoyó en la barandilla y echó una ojeada a los edificios. Ya había caído la noche; casi todas las luces estaban apagadas. Era la última noche del fin de semana del 15 de agosto. Volvió junto a Bruno, se sentó a su lado; sus rodillas se rozaban. ¿Se podía considerar a Bruno como un individuo? La putrefacción de sus órganos era cosa suya, iba a conocer la decadencia física y la muerte a título personal. Por otra parte, su visión hedonista de la vida, los campos de fuerzas que estructuraban su conciencia y sus deseos pertenecían al conjunto de su generación. Al igual que la instalación de una preparación experimental y la elección de uno o más factores observables permiten asignar a un sistema atómico un comportamiento determinado —ya sea corpuscular, ya sea ondulatorio—, Bruno podía aparecer como individuo, pero desde otro punto de vista sólo era el elemento pasivo del desarrollo de un movimiento histórico. Sus motivaciones, sus valores, sus deseos: nada de eso lo distinguía, por poco que fuese, de sus contemporáneos. Por lo general, la primera reacción de un animal frustrado es intentar alcanzar su objetivo con más fuerza que antes. Por ejemplo, una gallina hambrienta (Gallus domesticus.) a la que un cercado de alambre le impide llegar a la comida, hará unos esfuerzos cada vez más frenéticos para atravesar el cercado. Sin embargo otro comportamiento, sin objetivo aparente, sustituirá poco a poco al primero. Las palomas (Columba livia.) picotean el suelo sin parar cuando no pueden conseguir el codiciado alimento, aunque en el suelo no haya nada comestible. Y no sólo picotean de ese modo indiscriminado, sino que a menudo se alisan las plumas; esa conducta tan fuera de lugar, frecuente en las situaciones que implican frustración o conflicto, se llama conducta sustitutiva. A principios de 1986, poco después de cumplir treinta años, Bruno empezó a escribir."

Michel Houellebecq, Las partículas elementales.(Pdf)


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