miércoles, 8 de septiembre de 2010

Carta de Hermann Hesse a T.G.M. Glatz









9 de agosto de 1929

...Como usted sabe, durante toda mi existencia he anhelado la vida, una vida real, intensa, personal, no reglamentada ni mecanizada. Al igual que todos debí pagar el exceso de libertad personal que me tomé en parte con renunciamientos y necesidades, pero en parte también con mayor trabajo. De modo que con el tiempo mi profesión de literato no sólo se convirtió en un recurso para acercarme a mi ideal de vida, sino casi en un fin absoluto. Me he convertido en un escritor, pero no en un hombre. He alcanzado una meta parcial, pero no la meta principal. He fracasado. [...] Quizá con saldos más decentes y menores concesiones que otros idealistas, pero he fracasado al fin. Mi obra es personal, es intensa, a menudo me llena de dicha a mí mismo, pero no es mi vida. Mi vida no es más que disposición para el trabajo, y los sacrificios que ofrezco por una vida en gran soledad están lejos de ser dedicados a la vida, sino solo a la literatura. El valor y la intensidad de mi vida residen en las horas en que produzco obras literarias, o sea cuando expreso lo insuficiente y desesperado de mi vida. Usted apreciará mi confesión aunque lo decepcione.

Tal vez nos encontremos en alguna ocasión.

Hermann Hesse



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