sábado, 17 de julio de 2010

Panem et circenses





"Lo que ocupa a todos los vivos y los tiene sin aliento, es la necesidad de asegurar la existencia. Una vez hecho esto, ya no se sabe que hacer. Por eso, el segundo esfuerzo de los hombres es aligerar la carga de la vida, hacerla insensible, matar el tiempo; es decir, huir del hastío. Una vez libertados de toda miseria material y moral, una vez que han soltado de la espalda cualquiera otra carga, los vemos convertirse ellos mismos en su propia carga y considerar como una ganancia toda hora que consiguen pasar, aun cuando en el fondo esa hora se reste de una existencia que con tanto celo se esfuerzan en prolongar.
El hastío no es un mal despreciable; ¡qué desesperación concluye por pintar en el rostro! Él es quien hace que los hombres, que se aman tan poco entre sí, se busquen sin embargo unos a otros tan locamente: es la fuente del instinto social. El Estado lo considera como una calamidad pública, y por prudencia toma medidas para combatirlo. Este azote, lo mismo que el hambre, que es su extremo opuesto, pueden impeler a los hombres a todos los desbordamientos; el pueblo necesita panem et circenses. El rudo sistema penitenciario de Filadelfia, fundado en la soledad y la inacción, hace del tedio un instrumento de suplicio tan terrible, que para librarse de él más de un condenado ha recurrido al suicidio. Si la miseria es el aguijón perpetuo para el pueblo, el hastío lo es para las personas acomodadas. En la vida civil, el domingo representa el aburrimiento y los seis días de la semana la miseria."


Arthur Schopenhauer, El amor las mujeres y la muerte (Pdf)



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