lunes, 7 de junio de 2010

Cóncavos y convexos





"Es importante entender que incluso las percepciones más simples se basan en inferencias. No vemos la distancia a la que está un objeto, tenemos que inferirla. Por ejemplo, una montaña parece estar muy lejos porque el día está nublado, pero si estuviera despejado se la vería mucho más cerca. Esto nos demuestra que estamos adivinando. Nuestro cerebro se pasa la mayor parte del tiempo haciendo conjeturas. Un ejemplo muy ilustrativo es el de la luna: cuando está  situada en la horizontal de nuestro campo de visión, parece mucho más grande que cuando está en la vertical del firmamento. El cerebro está adivinando para que nosotros podamos vislumbrar cuándo se trata de un horizonte supuestamente  cercano, con el mar de fondo, o de un horizonte supuestamente más lejano en la vertical del firmamento.
Sobre la pasión del cerebro para que podamos adivinar me cuesta resistir la tentación de recordarle al lector cómo llegamos a distinguir en un espacio bidimensional lo cóncavo de lo convexo. Para ello, el cerebro recurre al hecho archisabido de que la luz fluye desde arriba, hilvanando así la idea tridimensional de los cuerpos cóncavos y sus contrarios los convexos en función del sombreado subyacente. En un caso, lo que el cerebro nos dice es que ese objeto bidimensional es cóncavo y se acentúa la sombra en la parte superior del objeto; mientras que en el otro caso la sombra se acentúa en la parte inferior.
Como señala el propio Gerd Gigerenzer, es una inferencia inteligente porque en la historia evolutiva solamente había una fuente de luz y procedía de arriba. Por eso, en el ejemplo clásico de las señales que parecen sobresalir o bien ir hacia dentro, aunque se trate de un dibujo bidimensional, cuando la sombra está en la parte superior, entonces el cerebro deduce que los puntos se alejan del observador. Y esto tiene sentido en el mundo real. Es un buen ejemplo revelador de que incluso en la percepción se están haciendo suposiciones, pero sobre la base de principios inteligentes, que son probables pero no seguros"

Eduard Punset, El viaje al poder de la mente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario