viernes, 18 de junio de 2010

Al día siguiente no murió nadie







"Al día siguiente no murió nadie. El hecho por absolutamente contrario a las normas de la vida causo en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que haya ocurrido un fenómeno semejante, que pasara un día completo con todas sus prodigas veinticuatro horas contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin que se produjera un solo fallecimiento por enfermedad, una caída mortal, un suicidio conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada..."

José Saramago, Las intermitencias de la muerte. (Pdf)




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