martes, 11 de mayo de 2010

Yo no soy






"Usted es...", me ha dicho el joven. "No. Yo no soy. Me llamo así. Me llamo Yo no soy", le he interrumpido inmediatamente. Ha quedado rara esta disuasoria respuesta, pero no me ha parecido que sorprendiera demasiado al joven. "¿Y hasta cuándo será usted el doctor que se llama Yo no soy?, se ha atrevido a preguntarme, con una sonrisa en los labios.
"Hasta nunca ser nada", me he atrevido a contestarle. Y me he quedado en riguroso silencio, con la sensación de tener mi cerebro atravesado por una larga metáfora: restos de cruces de un cementerio nevado ser erguían y se doblaban siempre que el trastornado viento que circulaba por mi mente cambiaba para un lado o para el otro.
Un simple vértigo, en realidad. Pero también cierto temor a haber sido descubierto. Y la impresión, siempre de fondo, de que, en efecto, lo más conveniente será dejar pronto Lokunowo.

Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento.



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