miércoles, 5 de mayo de 2010

Principio, final y vida



"Empezó diciéndome que en los días de su segunda juventud, hacia los años sesenta, todo era obligatorio y debía hacerse con un gran orden. Las cosas, por ejemplo, comenzaban todas por el principio y acababan por el final. Por eso, en esos días, habían sido una gran sorpresa para él, y no las había olvidado nunca, unas declaraciones del cineasta Godard en la que decía que le gustaba entrar en las salas de cine sin saber a qué hora había empezado la película, entrar al azar en cualquier secuencia, y marcharse antes de que la película hubiera terminado. Seguramente Godard no creía en los argumentos. Y posiblemente tenía razón. No estaba nada claro que cualquier fragmento de nuestra vida fuera precisamente una historia cerrada, con un argumento, con principio y final.
El punto y aparte era algo intrínseco a la literatura, pero no a la novela de nuestra vida. A él le parecía que cuando  escribimos, forzamos el destino hacia unos objetivos determinados. "La literatura", me dijo, "consiste en dar a la  trama de la vida una lógica que no tiene. A mi me parece que la vida no tiene trama, se la ponemos nosotros, que inventamos la literatura." (...)
Lo que a Morante más lee había llamado siempre la atención de Viaggio in Italia era que Rossellini, ya en el primer segundo de la primera secuencia de la película, creaba en los espectadores la impresión de que habían entrado en la sala con la película comenzada. "Con esa primera secuencia", me dijo, " yo creo que Rossellini era consciente de que, dado que cualquier principio es arbitrario, una narración puede empezar en un momento cualquiera, por la mitad de un diálogo, por ejemplo. ¿No lo ve usted también así?".

Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento.




Viaggio in Italia (Te querré siempre).

No hay comentarios:

Publicar un comentario