martes, 4 de mayo de 2010

Miserias de fondo de cajón



"¿Serán esos secretos íntimos los que convierten a Chantal en ese ser único al que ama? No. Es secreto lo más corriente, lo más trivial, lo más repetitivo y común a todos: el cuerpo y sus necesidades, sus enfermedades, sus manías, el estreñimiento, por ejemplo, o la menstruación. Si ocultamos púdicamente esas intimidades no es porque sean tan personales, sino, por el contrario, porque son lamentablemente impersonales. ¿Cómo puede estar resentido con Chantal por pertenecer a su sexo, parecerse a otras mujeres, llevar sostenes y, de paso, compartir la misma psicología de los sostenes? ¡Cómo si él mismo no tuviera alguna tonta peculiaridad eternamente masculina! Los dos provienen de aquel taller de chapuzas donde les habían estropeado los ojos con un movimiento desarticulado de los párpados y les habían instalado una pequeña y maloliente fábrica en el vientre. Los dos tienen un cuerpo en el que el alma ocupa muy poco espacio. ¿No deberían perdonarse mutuamente? ¿No deberían ir más allá de las pequeñas miserias que ocultan en el fondo de sus cajones?."

Milan Kundera, La identidad.


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