viernes, 16 de abril de 2010

Que Bueno




"- Que bueno.

Fue lo primero que le dije a Pepín al verle, y luego aclaré que esas dos palabras (Que bueno) constituían el cuento más breve de la historia, un relato de dos palabras que había que leer sin acentos ni signos de exclamación: un cuento minímo que escribiera la argentina Valenzuela valiendose de un título provocadoramente extenso sobre un café de barrio:

El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde.
Que bueno."

Enrique Vila-Matas, Dietario voluble.



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