domingo, 18 de abril de 2010

The Cove




"La sonrisa del delfín es el mayor engaño de la naturaleza. Da la impresión de que están siempre felices.
El centro neurálgico de cualquier delfinario es el acuario. Y si van a cualquiera de estos acuarios verán frascos de Melox y Tagament. Los usan porque los delfines padecen úlceras, debido a lo estresados que están. Hay que verlos en su hábitat natural para entender porque el cautiverio no funciona. En su hábitat, viajan 64 kilómetros. Podrían estar haciendo surf en cierta zona por la mañana y viajar kilómetros en una hora comiendo o socializando. Los delfines son criaturas acústicas. Es el principal de sus sentidos. El mejor sónar que puede tener un hombre es un juguete comparado con el sónar de un delfín. Cuando estas en el agua los delfines pueden verte por dentro. Pueden ver cómo late tu corazón, pueden ver tus huesos. Saben si hay un embarazo. Su oído les da mucha información. Al capturar a un delfín lo meten en un tanque rodeado de un estadio lleno de gente gritando. En el National Aquarium de Baltimore, recién inaugurado, morían delfines a diestra y siniestra. No conseguían mantenerlos con vida. Al final se dieron cuenta que se debía a que el sistema de filtración era muy ruidoso. Es el estrés lo que los mata. Así que son muy sensibles al ruido. Ese es el principal de sus sentidos, y esa es su perdición en Taiji." 

“Cuando empecé, sólo había tres delfinarios. Hoy en día es una industria multimillonaria. Con todas estas capturas contribuimos a originar la mayor matanza de delfines de todo el planeta. (…) -El paseo de los delfines empieza en septiembre y acaba en marzo. Se estima que matan unos 23.000 delfines y marsopas en Japón cada año.- Aquí en Taiji pueden ir al museo de las ballenas, ver el show de los delfines y comer delfín al mismo tiempo. Venden carne de ballena y de delfín ahí mismo, en el delfinario. La industria del cautiverio es lo que hace que esta matanza continúe ya que recompensa a los pescadores por su mal comportamiento. Sólo les pagan 600$ por un delfín muerto pero pueden obtener más de 150.000 $ por un delfín vivo para shows.”


“Existe una organización cuyo único propósito es proteger a los cetáceos en su hábitat natural. Sus siglas son CBI: Comisión Ballenera Internacional. Pero por alguna razón no protegen a cetáceos pequeños como los delfines y las marsopas. -“Los delfines son ballenas, el tamaño no importa. La CBI pasará a la historia como un puñado de idiotas”-."Que los cetáceos pequeños no gocen de la simpatía de la CBI se debe a que a las naciones que cazan ballenas y que la fundaron no les conviene incluirlos, sobre todo porque se da la casualidad que comen su carne"


"Gente en Osaka, Kioto y Tokio, no están enterados de esto y la razón es que los medios de comunicación lo encubren, sistemática y deliberadamente, es un bloqueo mediático, porque la carne de delfín contiene grandes cantidades de mercurio. (El mercurio es el elemento no radiactivo más toxico del mundo, la cantidad de mercurio en el ambiente ha aumentado 1-3% por año desde la revolución industrial debido al uso de combustibles fósiles ) El mercurio llega al ambiente en los organismos más pequeños y con cada nivel de la cadena alimenticia se amplifica unas diez veces, hasta la cima de la cadena alimenticia en donde presenta niveles increíblemente tóxicos. (…) - "El nivel aconsejado de mercurio en pescados en Japón es 0.4 ppm partes por millón. Ésto es carne de delfín, contiene 2000 ppm, 2000 ppm de mercurio, es muy muy alto, tóxico. Lo compré se lo compre a la prefectura de wakayama, Taiji."- Casi nadie come carne de delfín, pero los masacran cada año lo cual nos hace preguntarnos ¿Adónde va toda esa carne?. La carne de delfín es un producto considerado de segunda en general, y se vendería a un precio mucho menor si lo etiquetaran correctamente. Así que la carne se distribuye mucho más de lo que reconocemos. Scott Baker montó un laboratorio portátil de ADN en la habitación de un hotel del centro de Tokio. Le llevamos muestras que analizó y descubrimos que muchos paquetes cuya etiqueta decía que era costosa carne de ballenas grandes, era en realidad carne de delfín. Un consumidor podría creer que compra carne saludable de ballenas del hemisferio sur y podría estar comprando un delfín mular de la costa de Taiji con niveles de mercurio veinte veces más altos de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud.(...) Tuvieron el mismo problema hace tiempo en Minamata, fue cuando se descubrió por primera vez el envenenamiento por mercurio. Lo llamaron “la enfermedad de Minamata”.




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