lunes, 1 de marzo de 2010

Oteiza



"El arte no esta en los museos, el arte tiene que estar en el hombre. No es para los museos, es para el hombre, dentro del hombre."
Jorge Oteiza


"El hombre es pastor del ser. ¿Y el artista? cazador, cazador del ser. ¿Y qué es arte? En euskera, es trampa. Artista es tramposo. Hacedor de trampas."






"La estatua como desocupación activa del espacio por fusión de unidades formales livianas. "




"A finales de los años cuarenta regresa a España. La escultura masiva y monolítica, con la que Oteiza naturalmente se identificaba, sufre un proceso de desmaterialización, según el cual, la estatua-masa debe ir dando paso a la “trans-estatua” o la estatua energía del futuro: un artefacto fundamentalmente espacial y energético. Oteiza, atento siempre al desarrollo de la ciencia, comparará esta transformación de la masa en energía con la desarrollada por la investigación nuclear. Las ideas de fisión y fusión nuclear le permitirán ir descartando opciones, así frente a la idea de “fisión” o rompimiento de una masa pesada que ejemplifica la escultura perforada de Henry Moore (cuya obra le había impactado fuertemente en los años cuarenta), Oteiza propondrá un tipo de escultura que sea capaz de liberar energía a través del la “fusión” o acoplamiento de unidades ligeras.

Una de las esculturas definitivas de este nuevo tipo de aproximación fue la que, en 1952, Oteiza envió, como único seleccionado español, al Concurso Internacional para el Monumento al Prisionero Político Desconocido celebrado en Londres.

Cuando, a comienzos de los años cincuenta, se encontraba inmerso en una investigación abstracta, Oteiza asume el encargo de la realización de la estatuaria de la Basílica nueva de Arantzazu.

Este proyecto supuso para Oteiza la oportunidad de relacionar esa noción de una nueva espiritualidad de raíz estética emanada del arte moderno, con un sentimiento religioso popular, y para ello renunció a un tipo de expresión estrictamente abstracta por otra, que aún incorporando los hallazgos espaciales de la trans-estatua, fuera capaz de conectar con un colectivo para el cual la referencia figurativa era imprescindible. A pesar de esto, los trabajos de Oteiza iniciados en 1952, fueron prohibidos por la iglesia en 1954, no pudiéndose concluir hasta 1969.

A partir del momento de la prohibición de Arantzazu, el escultor retomará y concretará su Propósito experimental, basado precisamente en la definición y articulación de estas unidades abiertas o livianas para la activación espacial a partir de un uso exhaustivo del vacío y lo negativo, y de un apagamiento de la expresión a través de lo receptivo y lo quieto. Este proceso, desarrollado a partir de cientos de pequeñas maquetas en materiales muy básicos que conformarán el llamado Laboratorio Experimental, irá decantando esculturas realizadas, tanto en piedra, como en construcciones hechas a base de finas chapas de metal ordenadas en “familias experimentales”: Desocupación de la esfera, Apertura de poliedros, Construcciones vacías, Cajas vacías, etc.

La propia lógica interna de tal proceso de desmaterialización y silenciamiento de la escultura llevaba implícita la necesidad de un final para dicho proceso, algo que Oteiza razonó en forma de conclusiones experimentales; unas esculturas mínimas y vacías realizadas en 1958-59, en las que algunos, como el escultor Richard Serra, han querido ver un precedente del Minimalismo.

Finalmente, ante la Nada que constituía tales conclusiones, Oteiza se vio enfrentado a una cuestión de tipo ético: ¿Una vez concluido un proceso experimental, debe el artista seguir afanándose en su propia expresión, o debe de pasar a otro estadio, renunciando a su práctica profesional y abrazando modos nuevos de intervención creativa en lo social? Oteiza se responde con la convicción de que el sentido final del arte se encuentra fuera del arte mismo: “Si el artista contemporáneo no concluye dentro del arte, el hombre con una nueva sensibilidad existencial no nace, el hombre políticamente nuevo no empieza”.
El silencio, producto de un lenguaje de la ausencia y del vacío, deberá concluir en una ausencia y un vacío de lenguaje.
A partir de su renuncia a la escultura, Oteiza publicó en 1963 su libro Quousque Tandem!, un texto que resume muchas de la preocupaciones teóricas que le acompañaron a largo de su trayectoria vital y artística desde los años treinta, y que constituyó el libro de referencia fundamental de la inteligencia vasca cultural y política del momento.
A continuación, escribió Ejercicios Espirituales en un Túnel, que fue prohibido por la censura franquista, no publicándose hasta la década de los 80, aunque circuló ampliamente en versión fotocopiada. Simultáneamente inició su experimentación dentro del campo de la cinematografía con el proyecto de película Acteón para la poductora X-films, aunque finalmente fue realizada por otro director en un versión muy diferente a la concebida por Oteiza. También inicia diferentes proyectos como el enviado a André Malraux (entonces ministro de Cultura de la República francesa) para un Instituto de Investigaciones Estéticas para Euskadi Norte, una Universidad infantil piloto para Elorrio, un proyecto de Museo de Antropología Estética Vasca para Vitoria, el proyecto galería de arte como Productora, un proyecto de integración del arte de vanguardia con las formas de expresión tradicional, los Grupos de la Escuela Vaca, Escuela de Deva, etc. La mayoría de estos proyectos fueron sonoros fracasos y los que fueron puestos en marcha nunca estuvieron al nivel de las expectativas de Oteiza.

 Txomin Badiola  (texto completo)


"Para mi el ser es un ser estético. No ser para la muerte es un ser perdurable."

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