miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Hay algo que coma avispas? I



"CONGENIAR CON LOS CONGÉNERES

Hace poco recogí un folleto publicado po Health Scotland que decía que cuanto más oscuro sea el color de la bebida alcohólica, peor será la resaca. El whisky, el vino tinto o el coñac conducirían a una mañana siguiente peor de lo que lo harían el vodka o el vino blanco, porque las bebidas más oscuras contienen una cosa llamada congéneres. Después de experimentar debo decir que parece ser así. Pero ¿se debe a los congéneres? Si es así, ¿qué son y qué hacen?

Richad King , Glasgow, Reino Unido.


La mayoría de la gente consume bebidas alcohólicas por su contenido en etanol. Sin embargo, muchas de estas bebidas contienen también otros componentes biológicamente activos llamados congéneres. Entre ellos se incluyen moléculas orgánicas complejas como los polifenoles, otros alcoholes, como el metanol, e histamina. Se producen junto con el etanol durante la fermentación o en el proceso de envejecimiento de la bebida.

Se cree que los congéneres contribuyen a los efectos embriagantes de una bebida, y a la resaca subsiguiente. Se ha demostrado que la gente que bebe alcoholes basados en etanol puro, como el vodka, padecen menos síntomas de resaca que los que beben bebidas más oscuras, como el whisky, coñac o vino tinto, todas las cuales tienen un contenido de congéneres mucho más elevado.

El congénere denunciado como el principal culpable de la resaca es el metanol. Los humanos metabolizan metanol de una forma similar al etanol, pero el producto final es diferente. El etanol genera acetaldehído, pero cuando el metanol se descompone, uno de los productos principales que se forman es el dormaldehído, que es más tóxico que el acetaldehído y que puede provocar en concentraciones elevadas la ceguera o la muerte. El etanol inhibe el metabolismo del metanol, lo que puede ser el motivo de que “un clavo saque otro clavo”, y beber alcohol alivie los síntomas de la resaca.

Estudios realizados han descubierto que la severidad de los síntomas de resaca de las diferentes bebidas es la siguiente en orden descendente: coñac, vino, ron, whisky, vino blanco, ginebra, vodka y etanol puro.

Eric Albie. Hull, East Yorkshire, Reino Unido.


EL REGISTRO FÓSIL

Me gustaría convertirme en un fósil después de morir. Querría saber si hay alguna cosa que pueda hacer con mis restos que aumente mis posibilidades de conseguirlo, dónde sería un buen sitio prar enterrarlos y cuánto tardaría en fosilizarme.

D.J. Thompson, Holywell, Flintshire, Reino Unido


Así que quieres convertirte en un fósil. Eso es admirable pero no has empezado bien. Un exoesqueleto duro mineralizado y un tipo de vida marina te habrían dado una posibilidad mejor. Empecemos, de todos modos, con lo que hay: un esqueleto interno y unos cuantos trozos exteriores blandos.

De los trozos blandos puedes normalmente olvidarte. Si te dedicases al montañismo o al esquí y acabases en la grieta de una glaciar podrís convertirte en una momia arrugada, pero eso no es una auténtica fosilización. Sólo dejar las cosas en suspenso por un rato. Si de verdad quieres sobrevivir a los estragos del tiempo geológico tienes que concentrarte en dientes y huesos. Su fosilización entraña mineralización adicional, así que quizá te conviniese adelantarte un poco a pensar en la dieta: el queso y la leche aumentarían el calcio de tus huesos. Y tendrías que cuidar de la dentadura, los dientes son sin lugar a dudas la mejor apuesta para un futuro a largo plazo. Así que busca un buen dentista y acude sin falta cuando te dé hora.

Después de eso hay que tener en cuenta tres cosas: emplazamiento, emplazamiento y emplazamiento. Has de buscar un sitio para morir en el que nada te perturbe durante mucho tiempo. Las cuevas han funcionado buen para lagunas personas, así que tal vez no estuviese mal que te dedicases a la espeleología para explorar emplazamientos cerca de tu casa, aunque entrénate antes.

Necesitas además un entierro rápido. No me refiero a un servicio fúnebre expeditivo buscado en la guia telefónica, sino a algo natural y espectacular... esa clase de cosas que vienen precedidas de un estruendo volcánico lejano y una pregunta inconclusa del tipo “¿Qué fue eso?”

Puede que necesitases viajar para encontrar una oportunidad natural adecuada. Tal vez no estuviese mal acampar en un uadi des desierto en la estación de las inundaciones instantáneas. Dar largos paseos por las llanuras fluviales inundadas del trópico durante la estación de las lluvias podría conducirte también a donde quieres llegar: a acabar enterrado en fino barro anóxico. ¿O qué tal si no una excursión imprudente, un picnic en las laderas de un volcán activo? Pero busca asesoramiento geológico porque lo que te interesa es un buen entierro en cenizas volcánicas, no una cremación en lava ardiente.

Y hablando de picnics, los contenidos estomacales fósiles pueden proporcionar información paleodietética útil, así que estaría bien una comida final sustanciosa. Pero sustanciosa de verdad. Las pizzas y las hamburguesas no durarán gran cosa, pero el marisco o la fruta de semillas grandes (tendrás que tragarlas) podrían intrigar a futuros científicos.

Finalmente, son siempre bienvenidos rastros fósiles (señales en rocas que indiquen conducta animal). Así que una serie clara de pisadas que conduzcan a tu ubicación final estaría muy bien. Utiliza un paso correcto y regular sin saltos ni brincos que puedan perturbar el análisis de cómo te desplazabas realmente.

La verdad es que tienes más posibilidades de que te toque la lotería que de acabar fosilizado. Pero si quieres conseguir un puesto en el registro fósil comunícalo por favor. Los geólogos siempre andamos a la caza de nuevos especímenes interesantes, así que haznos saber dónde vas a estar. Podemos arreglar las cosas para desenterrarte dentro de, por ejemplo, un millón de años.

Tony Weighell, Ampthill, Bedfordshire, Reino Unido.

(…)

Tus posibilidades de acabar fosilizado son muy escasas, pero puedes mejorarlas significativamente haciendo enterrar tu cuerpo en el mar. Has de asegurarte, sin embargo, de que sea en aguas profundas, porque las condiciones en aguas poco profundas son de turbulencia y abundancia de vida, una vida que devorará tus restos. En un emplazamiento terrestre estarás sometido a erosión, incluso en caso de que tu cadáver esté enterrado, y serán por ello significativamente menores tus posibilidades de fosilización. Sin embargo en aguas profundas hay pocas criaturas, y menos aún bajo el lecho del mar, si pudieses conseguir que te enterrasen allí. Procura en este caso que el emplazamiento que escoges no esté cerca de una zona de subducción tectónica en que la corteza de la tierra se esté consumiendo, porque no tardarías en acabar arrastrado al magma junto con ella.

El barro fino te ayudará a preservar la estructura corporal y la fosilización debería proseguir hasta que no fueses más que un perfil de carbono y de fluidos corporales petrificados, gracias sobre todo a la compactación causada por el peso del barro asentado encima de ti. Para llegar a eso no tendrías que esperar más de unos 200.000 años.

Por supuesto, el mejor medio de preservación sería hacerte encarcelar en ámbar, pero luego tendrías que disponer las cosas para que se enterrase el ámbar en un entorno estable, lo que no es fácil más allá de la tumba.

Finalmente, lleva algo de oro con tu nombre, para que se te pueda identificar. Es probable que sobreviva mucho más que tus restos.

Jon Noad, Equipo de exploración internacional de la Shell, Rijswijk, Holanda.


¡CHAS!

¿Duele la decapitación? Y si es así ¿durante cuánto tiempo tiene conciencia la cabeza cortada de su situación?

William Wild, Oxford, Reino Unido.


Sí, la decapitación duele. Cuánto duele es algo que depende ya de la pericia del verdugo o de la falta de ella: Cuando María Estuardo, reina de Escocia, fue ejecutada en el castillo de Fotheringay en 1587, un decapitador torpe le asestó tres golpes sin conseguir cortarle del todo la cabeza. Así que tuvo que cortar piel y ternilla con un cuchillo para que si trabajo se considerase terminado. El quejido hondo y prolongado que lanzó María cuando el hacha cayó por primera vez no dejó en los horrorizados testigos la menor duda de que su dolor era espantoso.
¿Cómo es de largo el intervalo en que persiste la conciencia una vez cortada la cabeza? En Francia, en los tiempos de la guillotina, se pedía a algunos de los condenados que parpadearan si aún seguían conscientes después de haber caído la cuchilla. Parece ser que las cabezas parpadeaban hasta 30 segundos después de la decapitación. Cuánto de esto era voluntario y cuánto acto reflejo no podemos saberlo. La mayoría de los países que cuentan con un nivel científico lo bastante elevado para poder aclarar esa cuestión hace ya mucho tiempo que han abandonado la decapitación como procedimiento legal de ejecución.

Dale McIntyre, Universidad de Cambridge, Reino Unido.


Antoine Lavoisier, el químico francés que vivió entre 1743 y 1794, se vio atrapado en la revolución que le condenó a la guillotina, asíi que pidió a sus amigos que observaran atentamente porque seguiría parpadeando todo lo que pudiese después de que le mataran. Dicen que parpadeó durante 15 segundos una vez decapitado.

Aunque esa historia del último heroico servicio de Antoine Lavoisier a la ciencia se ha contado muchas veces, no parece tener ninguna base real. No se da referencia de ella en ningún documento de la época que hayamos podido consultar ni en la crónica oficial de su vida y su muerte. Pero, como ya se indicó antes, ha habido intentos de comprobar si una cabeza cortada retiene la conciencia. El testimonio más notable parece ser el siguiente- Ed

Un testimonio particularmente detallado procede del doctor Beaurieux, que experimentó, en circunstancias ideales, con la cabeza del asesino Languille, gullotinado a las 5:30 de la mañana del 28 de junio de 1905. (...)

He aquí lo que pude apreciar inmediatamente después de la decapitación: los párpados y los labios del guillotinado se movieron en contracciones irregularmente rítmicas durante unos cinco o seis segundos... Yo esperé varios segundos más. Los movimientos espasmódicos cesaron. La cara se relajó, los párpados se cerrarón a medias sobre los globos oculares, no dejando visible más que el blanco de la conjuntiva, exactamente como en los moribundos a los que tengo ocasión de ver todos los días en el ejercicio de nuestra profesión, o como en aquellos que acaban de morirse. Fue entonces cuando llamé con voz fuerte y aguda: “¡Languille!” Y vi que los párpados se alzaban lentamente, sin ninguna contracción espasmódica... Luego los ojos de Languille se fijaron en los míos con toda claridad y centrando las pupilas... Varios segundos después los párpados volvieron a cerrarse, de un forma lenta y tranquila, y la cabeza volvió a adquirir la misma apariencia que tenía antes de que la hubiese llamado.

Y entonces le llamé de nuevo y, una vez más, sin ningún espasmo, despacio, levantó los párpados y unos ojos indiscutiblemente vivos quizá más penetrantes aún que la primera vez se fijaron en los míos. Luego los parpados volvieron a cerrarse, pero de un modo menos completo ya. Probé a realizar una tercera llamada; ya no hubo movimiento y los ojos adquirieron el tono vidrioso que tienen los muertos.

Acabo de relataros con rigurosa exactitud lo que pude observar. Todo el proceso había durado de 25 a 30 segundos.

Para más detalles veáse www.metaphor.dk/guillotine


Mike Snowden, Londres, Reino Unido."


¿Hay algo que coma avispas?, Mick O´Hare.



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