miércoles, 13 de enero de 2010

Por qué más es menos



Entrevista de Eduard Punset con Barry Schwartz, psicólogo del
Swarthmore College, Estados Unidos. Puebla, México, 6 de noviembre del 2009.


Cuando las decisiones son reversibles,
acabamos menos satisfechos con ellas.

Barry Schwartz


Eduard Punset:
Bueno, mis amigos me dicen, y debo decir que yo lo siento un poco así, que el proceso de simplificar la vida, en cierto modo, ha ido hacia atrás. En tu maravilloso libro, “The Paradox of Choice”, Por qué más es emenos: la tiranía de la abundancia, mencionas la palabra “foraging”, lo que los primitivos solían hacer cuando todavía no se habían instalado en una sociedad agraria y estaban buscando caza. Todo el tiempo buscando. Y actualmente los humanos parecen ser un poco así: tienen tantas opciones a su alrededor, tienen eso todo el
tiempo, y están buscando ¿Cuál es la sensación? ¿Es eso lo que está ocurriendo realmente, o deberían ser más felices porque van a conseguir, como recompensa final, quizás, algo más valioso?

Barry Schwartz: 
Bueno, esto es lo que creemos actualmente en las sociedades occidentales democráticas desarrolladas. En primer lugar, ahora creemos que no hay nada más importante que la libertad. La libertad es lo más importante, y lo que la libertad significa es elección. Creemos esto profundamente. También creemos que, sin elección, no puedes ser plenamente humano.  Las personas necesitan ser los autores de sus propias vidas, vivir sus vidas como ellos consideran adecuado. De manera que, si privas a la gente de esa oportunidad, no sólo los hace infelices, sino que los hace desgraciados, clínicamente deprimidos, deforma el carácter… Eso
lo sabemos bien. El error, el error razonable, que hemos cometido, es que, puesto que sabemos que la libertad es buena y sabemos que la elección es buena, entonces debe ser verdad que más elección es todavía mejor. Y lo que hemos hecho en los últimos 20 ó 25 años es que, simplemente, hemos hecho explosionar la cantidad de opciones que la gente tiene, tanto en las partes de su vida en las que siempre habían tenido elección, como cuando vas a comprar al mercado, como en todo tipo de áreas de la vida en las que no solía haber ninguna elección.

Eduard Punset:
Entonces, si realmente aplicáramos la ciencia a la vida cotidiana, probablemente ahora estaríamos diciendo algo muy impopular, como, “No averigües cuántos objetivos tienes o cuál será el mejor objetivo de todos, sino simplemente elige el que te parezca más factible y fiable”.

Barry Schwartz:
Ese es el tipo de consejo que deberíamos estar dando. Las personas que quieren conseguir lo mejor, ya sea el mejor par de tejanos, la mejor pareja para el matrimonio, la mejor casa, las mejores vacaciones, el mejor restaurante, el mejor programa de televisión para ver... Las personas que quieren conseguir lo mejor están especialmente torturadas por la vida moderna. La vida es demasiado corta para examinar quinientos cereales para el desayuno, así que tarde o temprano paras, eliges uno, te lo llevas a casa y acabas convencido de que elegiste el cereal equivocado, porque no viste todos los otros. Ahora bien, el cereal para el desayuno no es algo muy importante. Dónde estudiar, qué carrera, con quién casarte, estas cosas son mucho más importantes, pero se aplica el mismo principio: quieres lo mejor, buscas, buscas, buscas, buscas y buscas y, o bien nunca te decides, o bien truncas la decisión, eliges a alguien y luego pasas el resto de tu vida convencido de que elegiste a la persona equivocada. Entonces, la alternativa es estar satisfecho, no buscar lo mejor, sino buscar algo que sea suficientemente bueno. Un cereal suficientemente bueno, un lugar para estudiar suficientemente bueno y... dudo de si decir esto... una persona suficientemente buena para vivir el resto de tu vida con ella. Y entonces, aunque hay un montón de opciones ahí fuera, no necesitas examinarlas todas. Sólo examinas hasta que encuentras una que cumpla con tus requisitos.

Eduard Punset:
¿Y la gente no dirá: “Barry Schwartz nos está dando, algo así como, consejos prosaicos”?

Barry Schwartz:
Ah, ¡eso es exactamente lo que dicen! Y cuanto más jóvenes son las personas, más se resisten a esta idea. Cuando les digo esto a mis alumnos, ellos creen que me he vuelto loco, o que el motivo por el cual estoy diciendo eso es porque soy viejo, mi cerebro se ha deteriorado y, para alguien como yo, eso es lo único... ya sabes, lo mejor que puedo hacer. Pero estos jóvenes llenos de energía, de agudeza e inteligencia, ellos van a hacer la mejor elección en cada una de las áreas de la vida, así que simplemente no me hacen caso. Los alumnos están, literalmente, volviéndose locos. Una razón significativa es porque no son capaces de decidir
nada. ¿Por qué no pueden decidir nada? Porque hemos hecho que todo esté a su alcance. Todas las cosas posibles.

Eduard Punset: 
Para que tengan tantas opciones...

Barry Schwartz:
Les decimos que estudien cualquier cosa que les interese en la universidad, y luego averigua qué quieres hacer durante el resto de tu vida y hazlo. Entonces empiezan en cualquier cosa en la que están interesados y luego llega el momento en que tienen que decir, “Voy a ser médico, voy a ser biólogo molecular, voy a ser abogada, voy a ser novelista...”. No soportan la idea de que van a entrar por una puerta y que todas las demás se van a cerrar de un portazo. Entonces se vuelven locos.

Eduard Punset:
¿Ellos creen que son susceptibles de ser influidos por el marketing de las marcas, por ejemplo?

Barry Schwartz:
Bueno, nosotros les enseñamos lo que es eso pero, por supuesto, ellos sonríen burlonamente. “Eso es lo que hace la gente estúpida, no es lo que hace la gente como nosotros. Soy demasiado astuto, soy un consumidor demasiado listo”. Es un tipo de arrogancia y orgullo desmedido que les va a costar mucho dinero y mucha infelicidad cuando los especialistas en marketing los manipulen, como al resto de nosotros, cuando tomen pésimas decisiones y luego paguen el precio de esas decisiones.

Eduard Punset:
¿Recuerdas el... creo que solíamos llamarlo el punto de referencia?

Barry Schwartz:
Sí, sí. Hay muchas investigaciones sobre esto, pero te daré un ejemplo de la vida real que fue descubierto por casualidad. Hace veinte años, aproximadamente, alguien inventó una máquina automática para hacer pan, y se vendía por unos 270 dólares. Entonces la ves y te preguntas, “¿Esto es mucho dinero para gastar en una máquina de hacer pan?”. ¿Cómo respondes a eso? ¿Comparado con qué? ¿Comparado con un Mercedes? Parece bastante barata. ¿Comparado con una tostadora? Ah, es bastante dinero. La gente las compraba, y entonces apareció un fabricante con una máquina de hacer pan de lujo, que tenía opciones y funciones adicionales, y una mayor capacidad, y se vendía por 500 dólares. Y adivina qué ocurrió... Las ventas de la máquina barata se dispararon, porque ahora la gente sabía que 270 dólares no era mucho dinero para gastar en una máquina de hacer pan, porque podían gastar 500. Ahora bien, la empresa que sacó el modelo de lujo no lo hizo para que la gente comprara la más barata, lo hizo porque pensó que la gente compraría la cara. Pero resultó ser que lo que ocurrió fue que la cara fue un punto de referencia para la gente sobre lo que era caro, y entonces la otra les pareció una ganga. Y esto ocurre todo el tiempo.

Eduard Punset:
Estábamos diciendo antes que, cuando tienes demasiadas opciones, el peligro de arrepentirte de lo que has elegido es muy grande. Y entonces, ¿cuál es la naturaleza de las personas en lo que a esto respecta? Quiero decir, creo que mencionaste que las divides, o intentas dividirlas, en maximizadoras y satisfactoras, ¿no?
Y... ¿qué finalidad tiene el arrepentimiento? ¿Cómo ves a la gente a tu alrededor?

Barry Schwartz:
El arrepentimiento, en realidad, envenena las buenas decisiones. Tomas una decisión; es una buena decisión, pero quizás no sea la mejor. Entonces te arrepientes de haberla tomado. Y lo que eso hace es que la convierte en una decisión todavía peor. De manera que es tóxico. Por otro lado, es una emoción muy importante, porque es el arrepentimiento, creo yo, lo que realmente hace que nos tomemos en serio los errores que cometemos, especialmente al interactuar con otras personas. Entonces, creo que es sumamente importante experimentar arrepentimiento para motivarnos a ser mejores. El problema es que tenemos esta emoción que sentimos respecto a muchas, muchas cosas que no valen la pena. Sabes? Nunca deberías lamentar haber pedido un plato en un restaurante. Pero hay personas que simplemente no pueden dejar de pensar en la posibilidad de haber cometido un error.

Eduard Punset:
¿Es verdad que cuando uno, hablando de arrepentirse, tiende a arrepentirse más de lo que ha hecho, que de lo que no ha hecho?

Barry Schwartz:
Bueno, esto es complicado. Parece ser que nos arrepentimos más de las cosas que hemos hecho que de las cosas que no hemos hecho. A corto plazo, tu vida en la última semana. Es más probable que te arrepientas de actos que no han ido bien, más que de no haber actuado. Sin embargo, si te pido que reflexiones sobre los últimos veinte años de tu vida, bueno, entonces las cosas de las que las personas se arrepienten son las cosas que no han hecho. Cuando preguntas a las personas ancianas cuáles son las cosas de las que más se arrepienten, es de no haber tenido una mejor formación, de no haber viajado más. Entonces, a corto plazo,
el aguijón amargo son los errores cometidos; a largo plazo, la píldora amarga son los errores de no haber actuado.

Eduard Punset:
Mencionaste la formación, y es verdad que cuando leo tus artículos o tus libros, es fantástico lo que dices sobre la educación. Dices: “Estamos enseñando... estamos enseñando a las personas, a los estudiantes, quizás a ser buenos técnicos o tecnólogos, pero no les estamos diciendo, o enseñando, a ser buenos ciudadanos”. Esta es la gran revolución, que debería estar llegando en los próximos años...

Barry Schwartz:
Bueno, es un tipo de revolución divertida, porque equivale a volver a una época anterior sabes? No es tanto marcar un nuevo rumbo, sino recordar a las personas lo que tenía valor en el pasado. Creo, una vez más, que en las sociedades desarrolladas, hay realmente una especie de nerviosismo y una actitud defensiva respecto a reconocer que algunas maneras de vivir son mejores que otras, que algunos valores son mejores que otros, que uno puede hacer cosas correctas y cosas incorrectas. Porque creemos que este es el tipo de decisiones que las personas deberían tomar por sí mismas. De eso trata una sociedad liberal. “Quién eres tú para decirme lo que vale la pena hacer en la vida?” Y, entonces, lo que ha ocurrido es que, en las universidades, este tipo de dimensión moral de la educación, esencialmente, se ha atrofiado, ha desaparecido, por una falta de valentía por parte de los educadores. Y antiguamente la gente no solo no dudaba de decir a sus alumnos cómo vivir sus vidas, sino que creían que se trataba de eso. La finalidad de la educación era crear ciudadanos, era crear personas que tendieran a hacer lo correcto. Pero no iban a tender a hacer lo correcto sacándolo a la fuerza de sus mentes. Había que decirles lo que era lo correcto.

Eduard Punset:
Hablemos de las emociones, emociones básicas: orgullo, odio, ira, eh... felicidad, ya sabes... emociones para las cuales tampoco hay ninguna enseñanza, sobre cómo manejarlas... Una de las cosas que mencionabas antes es que el hecho de ser capaz de controlar tu propia vida, de controlar tu comportamiento, de no depender demasiado de lo que hagan los demás, es una fuente de felicidad. De lo contrario, es fuente de infelicidad, de infelicidad pura. Y en tus publicaciones mencionas lo que llamamos la impotencia aprendida, es decir, cuando realmente no tienes control. ¿Qué sucede entonces? ¿Cómo reacciona la gente cuando no
puede controlar su vida?

Barry Schwartz:
Si expones a.... originalmente fue con animales, pero es cierto en las personas...

Eduard Punset:
Con ratas...

Barry Schwartz:
... si las pones a situaciones en las que no pueden controlar cosas significativas que les están ocurriendo, entonces se vuelven impotentes, se dan por vencidas, y luego, posteriormente, incluso cuando pueden controlar, no lo intentan. Esto puede llevar a a la depresión clínica. Entonces, se argumenta que un componente de la depresión clínica -el “No puedo salir de la cama”, “No puedo decidir qué ponerme”, la depresión, la tristeza- es este sentimiento de impotencia, de falta de control. Y ese es uno de los motivos por los cuales la gente piensa que tener elección es tan importante, porque si las personas tienen elección, entonces tienen control. Sabemos que las personas necesitan tener control y, ¿a qué se debe? Mi propia
sospecha es que nacemos así. Hay algunas evidencias de que, empezando con bebés de dos o tres meses, ser capaces de ejercer control y, en este caso, control sobre sus cuidadores es una fuente de alegría. Y se ha visto en un juego con bebés, en el que cuando mueven sus cuerpos de cierta manera, se enciende una luz y ellos sonríen y ríen y miran a la luz. En otro grupo de bebés se enciende la misma luz, pero ellos no la controlan, simplemente se enciende. Éstos pierden interés en un instante. De ahí deducimos que lo que les gusta a los bebés controladores no es ver la luz, sino la evidencia de que “Yo hice que el mundo cambiara”,
“Algo que hice cambió el mundo”. Eso es lo que los excita. Y si eso se ve en bebés de tres meses, entonces es muy probable que sea básico... es una parte básica de nuestro equipamiento, que nos importe controlar el entorno en el que vivimos.





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