martes, 5 de enero de 2010

El arte de tener la razón





Estratagema 1.

La ampliación. Llevar la afirmación del adversario más allá de sus límites naturales, interpretarla del modo más general posible, tomarla en el sentido más amplio posible y exagerarla; la propia, por el contrario, en el sentido más limitado posible, reducirla a los límites más estrechos posibles: pues cuanto más general se hace una afirmación, tanto más expuesta queda a los ataques. El antídoto es la estipulación exacta de los puncti o status controversiae (puntos en discusión o estado de la discusión).

Ejemplo 1. Yo afirmé: "Los ingleses son la primera nación dramática". El adversario pretendió intentar una instantia y replicó: "Es sabido que en la música, y por tanto en la ópera, no han logrado nada". Yo le atajé recordándole que "la música no está comprendida en lo dramático, que se refiere únicamente a la tragedia y a la comedia", cosa que él sabía muy bien, intentando generalizar mi afirmación de tal manera que comprendiera todas las representaciones teatrales, y por tanto la ópera, y por consiguiente la música, para poder después vencerme con seguridad.

Al contrario, salve uno su propia afirmación restringiéndola más de lo que se pretendía en primera intención si la expresión utilizada lo permite.

Ejemplo 2. A afirma: "La paz de 1814 también restituyó su independencia a todas las ciudades hanseáticas alemanas". B aporta la instantia in contrarium de que Danzig perdió por aquella paz la independencia que le había concedido Bonaparte. A se salva del siguiente modo: "He dicho todas las ciudades hanseáticas alemanas: Danzig era una ciudad hanseática polaca".

Ya Aristóteles (Tópicos, libro VIII, capítulos 11, 12) enseña esta estratagema.

Ejemplo 3. Lamark (Philosophie zoologique, vol. 1, p. 203) niega a los pólipos toda sensación porque no tienen nervios. Sin embargo, es indudable que perciben, puesto que siguen la luz al avanzar hábilmente de rama en rama, e intentan atrapar a sus presas. Por esto se ha supuesto que en ellos la masa nerviosa está homogéneamente distribuida en la totalidad de la masa corporal, fundida con ella, por así expresarlo, ya que es evidente que tienen percepciones sin órganos sensoriales especializados. Como esto refuta su hipótesis, Lamark argumenta dialécticamente del siguiente modo: "En ese caso, todas las partes de los cuerpos de los pólipos tendrían que ser capaces de todo tipo de sensación, y también de movimiento, de voluntad y de pensamiento: pues si el pólipo tuviera en todos y cada uno de los puntos de su cuerpo todos los órganos del animal más completo, todos y cada uno de sus puntos podrían ver, oler, gustar, escuchar, etc., incluso pensar, juzgar, razonar: toda partícula de su cuerpo sería un animal completo, y el pólipo estaría por encima del hombre, puesto que cualquiera de sus partículas tendría todas las facultades que el hombre solo tiene en su totalidad. No habría además ninguna razón para que lo que se afirma de los pólipos no pudiera extenderse a la mónada, el más incompleto de todos los seres., y finalmente a las plantas, que también tienen su vida, etc". Mediante el uso de tales estratagemas dialécticas un escritor revela que en el fondo sabe que no tiene razón. Como se afirmó: "Todo su cuerpo tiene percepción de la luz, y por tanto es similar a un nervio", Lamark hace que piense el cuerpo entero.


Estratagema 2.

Utilizar la homonimia para extender la afirmación planteada a aquello que, fuera de que la palabra sea la misma, tiene poco o nada en común con la cosa de la que se trata, después negar esto triunfalmente para dar así la impresión de que se ha refutado la afirmación.

Nota: sinónimas son dos palabras que expresan el mismo concepto; homónimos, dos conceptos designados por la misma palabra. Véase Aristóteles (Tópicos, libro I, capítulo 13). Profundo, cortante o alto, empleados bien sea para cuerpos, bien para sonidos, son homónimos. Leal y sincero son sinónimos.

Omne lumen potest extingui;
Intellectus est lumen;
Intellectus potest extingui.

(Toda luz puede extinguirse.
La inteligencia es luz.
La inteligencia puede extinguirse.)

Aquí se observa de inmediato que existen cuatro termini: lumen en sentido propio y lumen en sentido figurado. Pero en algunos casos sutiles logra engañar a pesar de todo, a saber, cuando los conceptos que se designan mediante la misma expresión están emparentados y se superponen.

Ejemplo 1. (Los casos inventados a propósito no son nunca lo bastante sutiles como para poder engañar; por tanto, es preciso tomarlos de la propia experiencia real. Estaría muy bien que se pudiera dar a cada estratagema un nombre conciso y certero mediante el cual, llegado el caso, se pudiera rechazar en el acto el uso de esta o aquella estratagema.)

A: "Usted no está iniciado en los misterios de la filosofía kantiana".
B: "Ah, no quiero saber nada de algo donde hay misterios".

Ejemplo 2. Yo criticaba por irracional el principio del honor, conforme al cual una ofensa recibida deshonra a no ser que se conteste con una ofensa mayor o que se lave con sangre, sea la del contrario o la propia; como razón aduje que el verdadero honor no puede ser herido por lo que uno sufra, sino únicamente por lo que uno haga, pues a cualquiera puede ocurrirle cualquier cosa. El adversario atacó directamente mi razón: me mostró triunfalmente que cuando se acusa en falso a un comerciante de engaño, falta de honradez o negligencia en su negocio, esto es un ataque a su honor, que en este caso es herido exclusivamente por lo que padece y solo puede ser reparado si consigue castigar y fuerza a retractarse a semejante agresor.

Aquí, pues, mediante homonimia, suplantó el honor burgués, que por lo demás se conoce como buen nombre y que puede ser manchado por la calumnia, por el concepto de honor caballeresco, que por lo demás también se denomina point d'honeur y que puede ser manchado por ofensas. Y como no puede dejarse pasar un ataque al primero, sino que debe ser rechazado consiguiendo la retractación pública, con el mismo derecho no puede dejarse pasar un ataque al último, sino que debe rechazarse mediante una ofensa mayor y el duelo. Es decir, se mezclan dos cosas esencialmente distintas mediante la homonimia de la palabra honor: de ahí una mutatio controversiae (cambio del tema en discusión), obtenida a través de la homonimia.


Arthur Schopenhauer, El arte de tener razón.





Partes 2 y 3


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